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José Ignacio Asensio
Diputado foral de Sostenibilidad de Gipuzkoa

«Hemos pasado de la noche al día, en GHK casi todas las decisiones se aprueban por unanimidad»

Asensio (Tolosa, 1966) afronta sus últimos meses como diputado foral, tras anunciar que no se presentará a las comicios de mayo. Habrán sido 12 años al frente de Sostenibilidad –antes Medio Ambiente–, ciclo marcado por las discrepancias en la gestión de los residuos, que a su juicio ya son pasado.

José Ignacio Asensio, diputado foral de Sostenibilidad de Gipuzkoa, posa ante la sede de Naturklima. (Maialen ANDRÉS | FOKU)

El diputado foral de Sostenibilidad de Gipuzkoa recibe a NAIZ en la sede de Naturklima, ubicada en el polígono Eskuzaitzeta de Zubieta. A unos 300 metros se alza una incineradora, o planta de valoración energética, construida contra viento y marea con una importante contestación social.

Es solo una de las numerosas infraestructuras para la gestión de residuos que han visto la luz durante sus doce años al frente del departamento. Asensio presume de que Gipuzkoa es autosuficiente en este ámbito y se encuentra cerca del residuo cero. Ahora entiende que ha llegado el momento de ceder el testigo..

Acaba de anunciar recientemente que no se presentará a la reelección y que se baja de la política institucional…

Me bajo de la política institucional en la Diputación, es mi tercera legislatura, llevo desde 2015. Había algunos temas que estaban enquistados, que habían generado una polémica importante y cierta división en la sociedad, y creo que se les ha dado la vuelta como un calcetín. Soy secretario del PSE en Gipuzkoa, hemos formado equipos importantes y ya tocaba cumplir un ciclo. Hay gente en esos equipos que empuja muy fuerte y hay que dar relevos.

En estos años desde el Departamento de Sostenibilidad hemos incorporado conceptos nuevos, todo lo que tiene que ver con la transición energética, la economía circular, la descarbonización… Hemos tenido unos acuerdos de Gobierno con un grado de cumplimiento importante, el año pasado aprobamos una reforma fiscal de la que nos sentimos muy satisfechos. Siendo un Gobierno que no tenía mayoría absoluta, hemos llegado a acuerdos importantes que han transformado bastante este territorio. Se ha cubierto una etapa.

Por ahora sabemos que se presenta Azahara Domínguez –diputada foral de Movilidad– como candidata para encabezar la lista. No sé hasta qué punto es la candidata oficialista y si se espera que haya alguna otra alternativa.

A mi me toca respetar el proceso electoral, y siendo secretario general con más motivo. Dicho eso, es una candidata magnífica, tiene una capacidad de gestión importante y un compromiso enorme desde muy joven. He trabajado muy a gusto con ella y es una persona de mi máxima confianza.

Para el Congreso de Madrid repite Rafaela Romero…

Se lo merece, ha hecho una magnífica labor en una legislatura muy difícil, donde había que aguantar el tipo y dar la cara. Los socialistas vascos hemos destacado, con un portavoz como Patxi López. Rafaela es un valor, siempre lo ha sido y lo será, le avala su trayectoria personal y su compromiso incuestionable hasta la médula.

El PSE mantiene con el PNV una alianza estructural, no sé hasta qué punto eso puede cambiar, qué autonomía municipal hay… Por ejemplo, en el pleno general de Donostia votaron diferente la pasada semana sobre un tema de vivienda.

Llevo desde 2015 gobernando con el PNV. Veníamos de una gestión nefasta de Bildu, tuvimos que resolver cuestiones que estaban enquistadas en la sociedad guipuzcoana. Firmamos un acuerdo de gobierno que ha funcionado muy bien, eso no quita para que haya temas en los que tenemos puntos de vista diferentes. Nosotros somos leales a los acuerdos que firmamos, pero en lo que no está en los acuerdos cada partido tiene su forma de ver las cosas, es legítimo discrepar.

Era un territorio que miraba al pasado, se enquistaban los problemas y no había soluciones. Esta Gipuzkoa de 2026 nada tiene que ver. ¿Que hay discrepancias y que con el PNV no estamos de acuerdo en todo? Evidentemente. Por ejemplo en el tema de la vivienda nosotros estamos yendo un paso más allá.   

Usted fue director de Euskotren entre 2009 y 2013. Se inauguró hace unos meses el soterramiento de Antxo, en breve se pone en marcha la pasante de Donostia… Eso también ha cambiado mucho.

Solo quiero recordar una cosa, sin entrar en polémicas. Nosotros entonces dejamos licitado el tramo Lugaritz-Universidades, pero lo paró el siguiente Gobierno, siendo Ana Oregi (PNV) consejera de Transportes y diciendo que aquello era una inversión «faraónica». Siempre hemos apostado por el Metro de Donostialdea y todo lo que va a suponer de transformación de la movilidad en el territorio, que va a ser enorme. 

Todos esos avances han venido de la parte del PSE, nunca ha habido otra apuesta más decidida que la nuestra, los demás siempre han tenido una posición más timorata, más lenta o más de echar balones fuera. Susana García Chueca está culminando proyectos que el PSE siempre ha llevado en sus programas, llámese cuando hemos gobernado el Ayuntamiento de San Sebastián, llámese cuando hemos gestionado la cartera de Transportes en el Gobierno Vasco. 

Y ya en 2015 arrancó como diputado foral de Medio Ambiente, ahora Sostenibilidad. Tenía sobre su mesa la gestión de los residuos, un tema que ha generado polémica y contestación social, sobre todo por la puesta en marcha de la incineradora, que ustedes llaman planta de valoración energética.

Sí, pero no es un eufemismo, es una planta de valoración energética porque utiliza el residuo como combustible y tiene un grado de eficiencia muy alto. Si solo se quemara residuo y no se obtuviera energía, sería una incineradora. Y además se considera energía renovable. Es la planta de renovables más importante que tiene Gipuzkoa.

Se ha hablado mucho durante estos años de la posible contaminación, hemos visto imágenes de vertidos, la cuestión se ha judicializado…

Como toda planta industrial ha tenido incidencias; eso nadie lo niega ni lo ocultamos, ha sido una gestión absolutamente transparente. Pero no han sido incidencias que hayan generado ningún tipo de problema en la salud ni en la gestión de los residuos. Hoy en día, la gestión de los residuos en Gipuzkoa es una de las gestiones que más se estudia en España y en el sur de Europa, y de eso tenemos que estar orgullosos.

«Como toda planta industrial, la de Zubieta ha tenido incidencias; eso nadie lo niega ni lo ocultamos»

 

Tenemos una ciudadanía muy concienciada, con un índice de recogida selectiva que supera el 60%, no hay nada parecido en España. Y eso lo teníamos que acompañar con unas infraestructuras para que le diera continuidad, porque no hacemos nada clasificando los residuos si luego no tenemos infraestructuras de tratamiento. Se han generado diez infraestructuras. No somos una tierra rica, no tenemos minería, tenemos que reducir nuestras dependencias del exterior. Y una de las formas es recuperar los residuos que generamos, estamos hablando de unas 200.000 toneladas de recuperación anuales. 

Tenemos unas infraestructuras modernas y eficaces. Como es una planta industrial pueden surgir incidencias, pero lo importante es que están controladas y que la seguridad está garantizada. En estos momentos ya nadie lo cuestiona, pero hemos tenido hasta 47 juicios, siempre provocados por el entorno de EH Bildu, llámese GuraSOS, llámese plataforma anti incineradora, llámese Eguzki… La verdad es que no ha sido fácil, desde la institución hemos aguantado el tipo, pero también hemos tenido que dar cobertura a los funcionarios y a los empleados públicos, porque han sido perseguidos. 

Eso afortunadamente creo que ya ha pasado. Soy presidente del Consorcio de Residuos (GHK), estamos tres partidos en la gestión, el PSE, el PNV y EH Bildu, y en estos momentos prácticamente todas las decisiones se aprueban por unanimidad. Hemos pasado de la noche al día. Aquellas críticas tan exacerbadas eran claramente injustas. Hay un reconocimiento claro en todo el sector de que lo que se ha hecho es realmente notable, y desde la política se está dando un reconocimiento tácito de que algunos estaban equivocados, aunque no lo quieran reconocer. Estamos en otra realidad y no va a cambiar. Nosotros no tenemos vertederos, no los necesitamos. Partíamos de una situación en la que teníamos que mandar residuos fuera de Gipuzkoa, pero hoy en día somos autosuficientes.

Además de la incineradora, o planta de valorización, el sistema cuenta con numerosas infraestructuras…

Tenemos una planta moderna en Bergara para el compost, dos plantas de separación de envases, toda lo que son la gestión de las escorias…

¿Las cenizas?

No, las escorias, que son el mayor volumen, son un árido. Las cenizas es una cantidad muy pequeña, un 1% aproximadamente, a las que hay que darles el tratamiento correspondiente, que se hace con un gestor autorizado. Las escorias son en torno al 20-22%, son un árido inerte y ya tenemos unas normas aprobadas para que se utilicen en sustitución de áridos de cantera para la construcción, carreteras, bidegorris…

Actualmente revalorizamos prácticamente todo, quitando las cenizas, que más pronto que tarde también tendrán esa posibilidad, se están haciendo pruebas en centros tecnológicos, lo que daría una gestión de residuo cero.

Entiendo que la mejoría puede llegar desde el origen, en la separación en los domicilios y las empresas… Hubo un momento en el que también se generó una ‘guerra’ con los sistemas de recogida. Hay diferencias entre municipios, la capital, que es la que más residuos produce, no recupera tanto como otros.

Hay que hacer un esfuerzo para mejorar datos, que no son homogéneos. En términos generales tenemos muy buenos datos, pero en algunas zonas es mejorable. La recogida selectiva es capital, eso nos facilita la gestión, y además la recuperación y el reciclaje tienen mucha más calidad si en origen se hace una buena recogida. Tenemos una ciudadanía muy concienciada, pero es verdad que no en todas partes tenemos los mismos datos. Estamos trabajando intensamente con las mancomunidades que tienen unos datos claramente mejorables. 

El sistema de puerta a puerta llegó en Gipuzkoa al 20% de la población, ahora está en un 6-7%, un descenso que no ha perjudicado a la recogida selectiva. Hay que escuchar a la ciudadanía y que el sistema sea aceptado por ella. Pero es algo que tienen que decidir los municipios, y lo respeto al máximo, no entro en esa guerra. 

Al margen de la gestión de los residuos, su departamento aborda un aspecto del que cada vez se habla más, el cambio climático. En la medida de las pequeñas posibilidades que tiene Gipuzkoa en un problema tan global, ¿qué iniciativas se han tomado?

La primera estrategia de lucha contra el cambio climático en Gipuzkoa se hizo en 2016 y constituimos Naturklima para aterrizar toda esa información. Desde entonces se están haciendo informes de impacto del cambio climático en el territorio, y eso nos permite tener una base de actuación. 

Todo lo que tiene que ver con el impulso de la economía circular, el trabajo con la industria del reciclaje, estudios de huella de carbono, las compensaciones correspondientes en la industria, ver el impacto en los pueblos de la costa o dónde tenemos un impacto muy grande de las olas de calor, hacer que en pueblos y ciudades tengamos espacios de refugio climático…

Este año las olas de calor han causado cerca de 80 muertes en Gipuzkoa. Tenemos unas casas y unas ciudades preparadas para el frío, pero no para el calor. Las personas más vulnerables, las que tienen menos recursos, son las que más sufren. La lucha contra el cambio climático es una lucha constante que ha venido para quedarse.

«Este año las olas de calor han causado cerca de 80 muertes en Gipuzkoa. Tenemos unas casas y unas ciudades preparadas para el frío, pero no para el calor»

 

Los objetivos se marcan a nivel mundial, pero las actuaciones tienen que ser muchas de nivel local. Por ejemplo, en Gipuzkoa el 40% de las emisiones son por el tráfico. Hay un tráfico internacional que no podemos controlar, pero el tráfico propio sí, con la intensificación del transporte público como el Topo o Lurraldebus, o los bidegorris, donde hemos triplicado las inversiones. Tenemos 454 kilómetros y el año pasado superamos los 10 millones de usos.

Otro ámbito destacado es el de la dependencia energética…

En lo que depende de nosotros, hemos dado un salto de gigante en la producción y consumo a nivel de hogar, con las comunidades energéticas. Tenemos datos espectaculares, impulsando el autoconsumo compartido con la instalación de placas solares en instalaciones públicas como polideportivos, frontones… En Gipuzkoa hay 72 pueblos, de un total de 88, que ya tienen comunidad energética. Es renovable y se están obteniendo ahorros del 30% en la factura. 

Desde la Diputación hemos impulsado y financiado el 75%, y en las poblaciones más pequeñas el 100%. Ya son partícipes cerca de 15.000 familias. También hay ocho comunidades energéticas industriales, que también está siendo un paso importante. Pero seguimos teniendo en torno a un 90% de dependencia energética.

Me gustaría que tuviéramos un acuerdo de país para el impulso de las renovables, respetando el medio ambiente y que estuviera al margen de la bronca política. Tuvimos un acuerdo de los tres partidos, PSE, PNV y EH Bildu, cuando se elaboró la Ley de Transición Energética y Cambio Climático, y esa sintonía tendríamos que tenerla para una visión de conjunto en el ámbito de las renovables.