Iñaki Uriarte
Arquitecto, fundador en 2021 del movimiento social Defensa Cívica del Museo de Bellas Artes de Bilbao

El homenaje a Juan Crisóstomo de Arriaga, un ultraje, el eclipse de Euterpe. Un no-lugar

Tal día como hoy, el 13 de agosto de 1933, se inauguró en el Parque de Bilbao el monumento en homenaje al compositor vizcaino Juan Crisóstomo de Arriaga (1806-1826). Dado el expolio y deformación sufridos, parece necesaria una reflexión al respecto.

El concepto de “no-lugar” fue introducido por el antropólogo francés Marc Augé (1935-2023) en su obra “Non-lieux. Introduction á une anthropologie de la surmodernité”, en 1992, traducida como “Los no lugares, espacios del anonimato: una antropología de la sobremodernidad”.

El “no-lugar” son arquitecturas, construcciones de gran tamaño, vestíbulos donde las personas transitan durante un “tiempo muerto”. Recintos antipáticos, insustanciales, carentes de calidez, disfrazados por formas, diseños y recursos lumínicos repetitivos, impersonales. Todo lo contrario de los sitios con carácter, singularidad, identidad e historia enraizados en la población: los lugares de memoria.

El “no-lugar” en el proyecto “Agravitas” de Ampliación y Reforma del Museo de Bellas Artes de Bilbao, obra de Foster+ Partners, es el no querer ver, proyectar ajeno al sitio, prescindir de las circunstancias espaciales, arquitectónicas, culturales. No considerar el contexto, en definitiva, el entorno.

La escultura de la musa Euterpe, la protagonista del monumento a Arriaga, ha sido trasplantada para apropiarse del espacio público donde se situaba desde 1945 por el museo y convertirlo en un recinto cerrado, del anonimato, denominado, erróneamente, atrio. Un atrio es un volumen arquitectónico abierto que antecede y constituye el acceso al interior de un edificio, no es un vestíbulo.

Otra grave deformación del proyecto “Agravitas” es la pérdida de sentido de la parte del edificio histórico del museo perpendicular a la fachada principal, el ala porticada que comunicaba con el edificio moderno: una stoa. Una construcción de la arquitectura clásica que consiste en un espacio de planta rectangular alargado, cubierto mediante una sucesión de columnas, en ocasiones con un muro lateral paralela por el lado opuesto y que se emplazaba en el ágora, la plaza pública de la civilización griega. Una stoa jamás se encierra dentro de otro edificio, como aquí ha sucedido.

Antes, el lugar genuino de la escultura con su estanque aportaba muchísima más afectividad y serenidad a la relación del visitante con el monumento al aire libre. Hoy día, es un recinto cerrado y sin intimidad que intimida. Un fraude cultural que ejerce una opresión visual aplastando con un techo permanentemente iluminado artificialmente, pero sin cielo ni estrellas, con un óculo expiatorio que figurativamente es la escotilla de escape de la musa Euterpe hacia un cielo sustraído. 

El monumento en su composición alusiva se ha devaluado rotundamente y solo queda una forma sin sentido, ha perdido su protagonismo y carácter celebrativo. Categóricamente, uno de los más bellos de Euskal Herria a la vez que uno los parajes más singulares de la villa, síntesis de espiritualidad, placidez y hermosura,donde se percibe una sinfonía de sensibilidad acorde al compositor homenajeado.

El Monumento a Arriaga está catalogado en el Plan General de Bilbao como Elemento Protegido en su máximo nivel: A. Y como “Muebles de Carácter Histórico-Artístico o de Considerable Valor Económico. UE, número de registro 320800000048”. Debido a la ilegal apropiación de un bien público municipal, un expolio, delito tipificado penalmente, el proyecto “Agravitas” es el atentado más grave que se ha cometido en Euskal Herria en unos bienes culturales catalogados del máximo nivel por objetivos lucrativos y dañinos: atraer turistas.

Se ha roto una arraigada relación que garantizó, durante 75 años, la libre contemplación de la obra a cualquier hora del día. El resultado es una escena de mayúscula pobreza compositiva por una mutilación y colocación carente de sentido y sensibilidad. Ya no existe celebración ni homenaje, sino ultraje, la riqueza narrativa de la figura de Euterpe,una plegaria al cielo por su temprana muerte, ha sido mutilada, interrumpida, no hay cielo, su mirada se ha colapsado, solo queda una silueta sin alegoría.

Desde 2026, la manera más denigrante de conmemorar el bicentenario de su fallecimiento. Lo que constituía un “lugar de memoria” ahora es más que un fraude, un agravio. El eclipse de Euterpe.

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