Ramón SOLA
DONOSTIA

Diez autoengaños y trampas del plan de desarme de Urkullu

Por lo que dice (las falsedades), por lo que insinúa (las tergiversaciones) y por lo que no dice (las ocultaciones), la propuesta de Lakua para «un desarme rápido, viable y efectivo» es un ejercicio de desconexión con la realidad, sobre una materia extremadamente sensible. Un programa que, al margen del recorrido o no que pudiera tener en el futuro, deja al menos diez engaños de partida.

Sobre las premisas

1. «ETA se ha instalado en el no-desarme»:
La frase es el hilo conductor de la propuesta, pese a la evidencia del paso dado en enero (incluso con prueba gráfica, algo que no ocurrió en Irlanda ni en otros procesos), del posterior anuncio en julio del desmantelamiento de las estructuras para atentar, y de la actual declaración de la Comisión Internacional de Verificación (CIV) sobre la continuación del proceso de inventariado y sellado. En los tres casos, iniciativas unilaterales de ETA para el desarme, no para el no-desarme.

2. «ETA ha optado por un modelo de desarme mediante sellado no verificado»:
Esta frase encierra varias falsedades en una. Para empezar, en ningún texto de la organización se encontrará tal afirmación. Además, el inicio del sellado fue verificado por la CIV, con fotografías y vídeo. Y en última instancia, es la persecución judicial española y francesa a los verificadores la que obstaculiza esta vía, como sabe mejor que nadie Iñigo Urkullu porque acudió a Madrid a respaldarles cuando fueron citados por la Audiencia Nacional.

3. «El desarme acordado con el Gobierno español es inviable en la realidad política actual»:
Esta premisa es la segunda gran base del plan. Cuando todos los expertos internacionales en resolución de conflictos señalan que resulta insólito que un gobierno no quiera colaborar con una organización que quiere desarmarse, Lakua da por buena esta imposición del Ejecutivo del PP y renuncia a intentar modificarla. El mismo Gobierno del PP que, por ejemplo, aportará ayuda política y económica a la resolución en Colombia.


Sobre el plan en sí

4. «Un comité para el desarme con buenos oficios con una composición social, internacional e institucional»:
La propuesta de crear un destinatario para el desarme con suficiente solvencia y autoridad exige de un nivel de contraste previo que una exposición pública como la que se ha realizado en esta propuesta exprés no hace sino dificultar. Indirectamente, este punto viene a deslegitimar además al grupo que actualmente trabaja en la verificación y que cuenta con expertos de primerísimo nivel con experiencia en los Balcanes, Irlanda, Sri Lanka...

5. «En un plazo de tiempo comunicado, ETA estructura el depósito de todas sus armas y explosivos en un número determinado de almacenamientos localizables y seguros»:
Probablemente supone la declaración más «ingenua» de todo el plan de Urkullu, por encima aún de la anterior. ¿Cómo presupone Lakua que los miembros de ETA lo pueden hacer, sin ninguna garantía de no ser detenidos y encarcelados, cuando Madrid y París han actuado incluso contra los verificadores por intentar eso mismo?

6. «Esta representación social entrega esta información al Comité para el Desarme, que lo pone, a su vez, en manos del Gobierno Vasco para que éste actúe como legalmente proceda»:
Sin haber trabajado en los términos citados, la constitución de un comité de esas características resulta un triple salto mortal que, desde ya, el Gobierno de Lakua se atribuya el papel de poner fin al proceso. Llevando al absurdo este punto, si todo fuera tan fácil, ¿podría la Ertzaintza asumir todo el proceso de sellado-inventariado primero y desarme después desde ya? Evidentemente no.


Sobre otras consideraciones

7. «El no-desarme es un obstáculo real que impide desplegar un diálogo plural entre partidos o en el Parlamento»:
Lakua parece referirse con ello al bloqueo de la Ponencia de Paz en la Cámara de Gasteiz, forzada primero por el PP y luego por el PSE. Sin embargo, el motivo de ese colapso es otro, tanto a nivel argumental (su presunta discrepancia con la posición de la izquierda abertzale sobre el «suelo ético») como a nivel real (su probable temor a perder las votaciones en ese foro). De hecho, esa ponencia se constituyó y empezó a funcionar sin desarme. Y el propio portavoz de Lakua, Josu Erkoreka, acaba de decir que ve opciones de encauzar la situación.

8. «El no-desarme impide pasar página»:
La frase parece referirse a la cuestión de la reconciliación y las víctimas, pero los pasos dados en este terreno por unos y otros sin interrupción están a la vista de todos, y de hecho el propio Gobierno de Lakua los acaba de galardonar (el 10 de diciembre) con el Premio René Cassin.

9. «El desarme crearía condiciones favorables para un cambio en la política penitenciaria»:
El Gobierno de Lakua, o la mayoría parlamentaria, han defendido en muchas ocasiones que esa política penitenciaria debe cambiar por razones de legalidad y humanitarias, no como moneda de cambio de un desarme. Es el Ejecutivo español el que ha reiterado que la dispersión acabaría con la disolución de ETA, ¿asume ahora Urkullu esa posición?

10. «ETA tiene un interés táctico en posponer esta decisión»:
Lakua incluye esta afirmación entre «tres razones que se retroalimentan» para que el desarme no haya culminado, pero no la desarrolla. Pero, ¿cómo explica entonces que sea precisamente ETA quien haya dado unilateralmente todos los pasos producidos hasta ahora en este terreno, incluso arriesgándose a detenciones, incluso sin tener contrapartida alguna para sus presos…?