El sexto aniversario de Aiete constata avances y fija tres prioridades para el curso

El Foro Social Permanente ha celebrado un acto en el Palacio de Aiete, el día en que se cumplen seis años de la Declaración Internacional, en el que se han remarcado los avances del curso anterior y se han marcado tres prioridades para este (víctimas, reintegración y lectura crítica), apuntando además el valor que tendría una desmovilización de ETA.

Ramon Sola|DONOSTIA|2017/10/17|Iruzkin 1
Aiete
De izquierda a derecha, Hernán, Spektorowski, Currin y Alzelai. (Jon URBE/ARGAZKI PRESS)

Hace un año, en el quinto aniversario, un acto similar celebrado por el Foro Social en Aiete expuso su preocupación por el «bloqueo múltiple« existente y apostó por una iniciativa civil que entonces resultaba algo inverosímil. En este sexto aniversario, las perspectivas de seguir avanzando hacia el final definitivo del conflicto son mejores tras la culminación del desarme de ETA por esa vía, la apertura de nuevos espacios de diálogo o las condiciones que se van creando para el retorno de las personas presas. Todo ello ha sido puesto en valor por el Foro Social Permanente, y también por el facilitador Brian Currin, en un evento desarrollado esta tarde en el Palacio de Aiete.

A él han acudido representantes de la mayoría política (Joseba Egibar, del PNV; Arnaldo Otegi, de EH Bildu; y Lander Martínez, de Podemos, entre otros), así como líderes de los cuatro principales sindicatos vascos (ELA, LAB, UGT y CCOO). Currin lo ha situado como un nuevo dato positivo, recordando cómo cuando empezó a trabajar en Euskal Herria la incomunicación y el pesimismo eran la norma habitual. El facilitador sudafricano, especialmente optimista esta vez, ha reconocido que en algunos momentos de estos años ha tenido la sensación de que el Grupo Internacional de Contacto que coordina «tiraba en solitario del carro», pero «ahora ya no ocurre eso».

Desde el Foro Social Permanente, Nekane Alzelai y Agus Hernán han detallado tres tareas principales para este curso entrante: avanzar con las víctimas de todas las expresiones de violencia, «abriendo un debate sereno sobre los casos sin resolver», buscando una caracterización propia para lo que en otros procesos se ha llamado justicia transicional y trabajando de modo complementario al de los parlamentos y gobiernos vascos; impulsar la «reintegración de las personas presas, huidas y deportadas», a partir de una triangulación similar a la que gestó el desarme, en este caso entre los gobiernos vascos, los colectivos de presos y huidos y la sociedad civil; y en tercer lugar, fomentar una «lectura crítica del pasado» tanto por parte de ETA como de los actuales gobernantes.

«Aunque no se trate de un eje específico de trabajo del Foro Social, todos entendemos que hay un aspecto determinante en el proceso de paz: la desmovilización de ETA –han añadido Alzelai y Hernán–. Entendemos que debe conllevar el desmantelamiento total de las estructuras militares y que todos sus militantes puedan reintegrarse a la vida civil. Para ello es preciso que el debate se desarrolle en sus tiempos, incorporando a todas y todos sus militantes». Consideran que ello permitiría fortalecer el proceso de paz, normalización y reconciliación, «huyendo de contextualizaciones en clave de ‘vencedores y vencidos’» y que en paralelo «permitiría ayudar a desatar algunos de los nudos que siguen atenazando aspectos pendientes de las consecuencias del conflicto violento».

Los términos empleados coinciden con la terminología internacional sobre resolución de conflictos, en base a unos estándares (el llamado DDR) que el Foro Social Permanente asume aun siendo consciente de que «no hay un proceso igual que otro». Se muestra seguro de que hay una demanda amplia de resolución integral «que dé solución satisfactoria a las diferentes consecuencias del largo periodo de violencia que hemos vivido. Porque una paz justa es la única garantía de no repetición».

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