Imanol Intziarte

El reto del construir un monopatín con una tabla de cartón y corcho

Diseñar y construir un monopatín todoterreno más sostenible, ligero y resistente. Ese era el reto al que se han enfrentado los y las estudiantes de tercero de Ingeniería en Ecotecnologías Industriales en Mondragon Unibertsitatea. Y este viernes tocaba probar los modelos.  

Foto de familia de los y las estudiantes de Mondragon con sus monopatines.
Foto de familia de los y las estudiantes de Mondragon con sus monopatines. (NAIZ)

Durante las ocho últimas semanas, los y las estudiantes de tercer curso del grado de Ingeniería en Ecotecnologías Industriales de Mondragon Unibertsitatea han estado trabajando en el reto de construir un prototipo de monopatín todoterreno que fuese más ligero, más resistente y más sostenible.

No en vano, el objetivo de estos estudios, cuyo campus se encuentra en Galarreta (Hernani) es el diseño de elementos cuya fabricación genere una menor huella ecológica, reduciendo en el consumo de energía y agua necesaria para su fabricación o usando materiales con menos impacto medioambiental.

Pero además de todo esto, el monopatín tenía que ser funcional, y este viernes era el día de probarlos sobre el terreno. Así que la cita era en la pista para skate de Sagues, en Donostia, donde media docena de modelos han sido sometidos a varios tests.

Según han explicado, las ruedas son comerciales, todas iguales, pero el resto de elementos son de elaboración propia. Tradicionalmente, las tablas suelen ser de madera, pero «son complejas de fabricar, poco durables y se deterioran fácilmente» con las condiciones climatológicas, así que optaron por una tabla de cartón y corcho recubierta por fibras de lino, vidrio o carbono, para darle consistencia. También han diseñado y elaborado los elementos de anclaje. Han sido, según relataban, muchas horas de cálculos y probaturas por parte de estos futuros ingenieros e ingenieras.

Varias pruebas

Tras la foto de familia, la primera prueba era lanzarlos por una rampa, para ver si bajaban rectos o se desviaban. Expectación, cachondeo y risas nerviosas. Todos los modelos han superado la prueba, aunque alguno ha estado a punto de caer por el lateral.

Luego tocaba subirse encima, para ver cómo aguantaban el peso. Ninguna se ha partido, aunque cabe decir que alguna se ha combado hasta casi tocar el suelo, y eso que la alumna que se ha subido es de las personas más ligeras de la clase. Igual con alguno de los chicos más grandes la historia hubiera sido diferente.

Y para finalizar tocaba desplazarse sobre los monopatines. Hay que decir que, para pruebas futuras, quizás convenga ‘fichar’ a algún piloto probador con cierta experiencia, porque los alumnos y alumnas de Ecotecnologías bastante tenía con mantener el equilibrio. Pero lo que importa era que los monopatines han aguantado el tirón, aunque la última palabra la tengan los profesores cuando rellenen el boletín de las notas.