NAIZ

El superordenador Júpiter, un paso hacia la soberanía digital europea según los expertos

Con capacidad para más de un trillón de operaciones por segundo, el superordenador Júpiter ya ha entrado en funcionamiento en el Centro de Investigaciones Jülich, ubicado al oeste de Alemania, lo que ha sido considerado por los expertos como un paso importante hacia la soberanía digital europea.

El superordenador Júpiter puede realizar un trillón de operaciones por segundo.
El superordenador Júpiter puede realizar un trillón de operaciones por segundo. (Ina FASSBENDER | AFP PHOTO)

El superordenador Júpiter, con capacidad de efectuar más de un trillón de operaciones por segundo, se ha inaugurado este viernes en el Centro de Investigaciones Jülich, en el oeste de Alemania, donde fue definido como un paso importante hacia la soberanía digital europea y un impulso a las investigaciones en Inteligencia Artificial.

De esta computadora se espera que logre crear modelos más precisos de predicción del clima y situaciones meteorológicas extremas, que haga una aportación significativa al desarrollo de la medicina y que fortalezca a Europa en la carrera por el desarrollo de la Inteligencia Artificial.

Según sus desarrolladores, se trata del cuarto ordenador más rápido del mundo y del primero en Europa con capacidad para efectuar operaciones equivales a la capacidad que tendrían un millón de teléfonos inteligentes de la última generación.

Además, destaca por su eficiencia energética, pues funciona con lo que es importante en las operaciones relacionadas con la Inteligencia Artificial, que consume grandes cantidades de energía. Con más de 60.000 millones de operaciones de cálculo por vatio, Júpiter es, según el Centro Jülich, el más eficiente entre los cinco superordenadores más potentes del mundo.

Júpiter (Joint Undertaking Pioneer for Innovative and Transformative Exascale Research) está alojado en un centro de datos modular de alto rendimiento de Jülich y consta de unos 50 módulos en contenedor, con más de 2.300 metros cuadrados de superficie.

El canciller alemán, Friedrich Merz, que ha asistido a la inauguración del superordenador, ha comparado su puesta en marcha con el lanzamiento hoy hace 48 años de una sonda desde Cabo Cañaveral en dirección a Júpiter. «Queremos que Alemania sea un país de la IA. Es posible que un día retrospectivamente se vean los años veinte del siglo XXI como la década de la IA», ha aseverado sobre un artefacto que ha sido ensamblado en solo dos años y ha costado cerca de 500 millones de euros.

Un proyecto para Europa

El superordenador, según el primer ministro del estado federado de Renania del Norte-Westfalia (NRW), Hendick Wüst, es algo que, aunque está físicamente en Alemania, beneficia a toda Europa. El fortalecimiento de la soberanía digital y el impulso que puede darle a la IA son de los dos aspectos claves del superordenador.

«Júpiter fortalece la soberanía digital europea, acelera descubrimientos y garantiza que nuestros investigadores, nuestros innovadores y nuestra industria dispongan de capacidades de computación de alto rendimiento y sostenibles», ha dicho la comisaria europea de Investigación e Innovación, Ekaterina Sachariewa.

Ha rechazado la idea de que Europa haya llegado demasiado tarde a la carrera de la IA. «Oigo en todas partes que Europa ha llegado demasiado tarde. Pero la carrera de la IA acaba de empezar y con Júpiter tenemos la oportunidad de estar muy adelante», ha asegurado. Júpiter puede entrenar modelos de IA con enormes cantidades de datos y debe ser el centro del desarrollo de nuevos modelos en Europa, ha sostenido la comisaria búlgara.

Actualmente, Europa solo dispone del 5 % de las capacidades de supercomputación existentes en el mundo y ha perdido terreno con respecto a China y EE.UU. Según un estudio de la consultora Deloitte, para cerrar esa brecha se necesitarían inversiones de alrededor de 60.000 millones de euros.

Las empresas europeas pueden en principio utilizar también supercomputadores en EEUU para las operaciones necesarias para el desarrollo de modelos de IA. Sin embargo, como lo ha advertido Holger Hoos, de la Escuela Técnica Superior de Aquisgrán, ello implica riesgos.

«Si al presidente Trump no le gusta algo que hagamos en Europa, puede limitar rápidamente el acceso», ha dicho a la cadena de televisión ARD. En cambio, «si las capacidades de computación están disponibles (también en Europa) pueden surgir más ideas para las empresas en el campo de la IA», ha asegurado el responsable del tema en la organización alemana de empresas relacionadas con la informática, Bitkom, Jannis Hecker.

El superordenador ha sido financiado en un 50 % por la iniciativa EuroHPC JU, en un 25 % por el Gobierno alemán y en un 25 % por la región de Renania del Norte-Westfalia, y cuenta con superchips del fabricante estadounidense NVIDIA GH200 y el nuevo procesador Rhea de SiPearl, desarrollado y fabricado en Europa.