Gotzon Uribe
Crítico musical
MÚSICA

Mogwai

(Monika del Valle | FOKU)

Mogwai, la influyente banda escocesa de post-rock, ha publicado su nuevo álbum, “The Bad Fire”. Es la continuación del exitoso “As the Love Continues” (2021), que alcanzó el número uno en las listas británicas. Sin embargo, “The Bad Fire” se presenta con una tonalidad más introspectiva y personal.

El título del disco es una expresión escocesa que hace referencia al infierno o a una experiencia extrema de sufrimiento. Esta metáfora del “fuego malo” sirve de ancla emocional al disco y en sus composiciones Mogwai ofrece un conjunto de temas que exploran la oscuridad personal, pero también momentos de belleza y luz, como si la banda estuviera luchando por encontrar la paz a través de su música. La narrativa detrás del título se profundiza en el contraste entre las experiencias personales de los miembros de la banda y las tensiones del proceso creativo. La hija pequeña del guitarrista Barry Burns sufrió una grave enfermedad antes de las grabaciones. Este hecho marcó una etapa de tensión emocional que se refleja claramente en el resultado final del disco. En declaraciones públicas, Burns compartió que, aunque estuvo presente durante las sesiones de grabación, se sintió desconectado, describiendo su participación en el estudio como la de «un fantasma». Esta sensación de desolación se traduce en un álbum que parece captar una angustia contenida transformada en música.

Uno de los momentos más llamativos del álbum es “18 Volcanoes”, una pieza melancólica de pop acompañada de la voz de Stuart Braithwaite, algo que no es muy común en la discografía de Mogwai, pues la banda tradicionalmente ha evitado el protagonismo vocal. La incursión en terreno vocal es un giro interesante, que aporta una capa adicional al álbum y ofrece una nueva faceta de la banda.

Musicalmente, “The Bad Fire” marca un cambio importante respecto a sus álbumes anteriores. En lugar de la atmósfera etérea y expansiva a la que Mogwai nos ha acostumbrado, el nuevo disco se siente más directo y accesible, pero no menos inquietante. Conserva la característica atmósfera cinematográfica que ha sido sello de la banda, especialmente en canciones como “Fire In The Sky” y “Winter’s Lament”, donde los paisajes sonoros y las texturas ambientales se imponen como parte fundamental de la experiencia auditiva. Sin embargo, hay una mayor claridad en la producción, lo que permite que cada instrumento sea escuchado con más definición. La producción a cargo de la banda refleja un enfoque minimalista y limpio, en contraposición con las capas densas de sus primeros trabajos.

Kieran Frost | Getty


Andy Bell

El tercer álbum en solitario del guitarrista y compositor del grupo Ride, Andy Bell, “Pinball Wanderer”, es una colección de canciones que mezclan melodías psicodélicas, ritmos que recuerdan a bandas como Can, pasadas por el filtro de The Stone Roses y texturas experimentales al estilo de Arthur Russell. Con apariciones como invitados de Dot Allison y la leyenda de Neu! Michael Rother en una versión del clásico post-punk de The Passions “I'm In Love With A German Film Star”, es perfecto tanto para los momentos de escucha profunda con auriculares como para las pistas de baile. Es el mejor trabajo de Andy hasta la fecha. Un disco de cariz nocturno.