06/12/2015

Diabetes y enfermedad mental
XANDRA ROMERO
50salud880

El pasado 24 de noviembre se celebró el Día del Dietista-Nutricionista, jornada que sirve para fomentar la figura del D-N y contribuye a la nutrición comunitaria y salud pública a través de mensajes relacionados con la educación alimentaria de la población. Por lo tanto, como cada año, este día se centra en un tema, una patología, de modo que todas las actividades sirven para fomentar la concienciación acerca de la prevención y el tratamiento, en este caso de la diabetes, bajo el lema «ceroDIABETES».

Todos conocemos la diabetes como una enfermedad crónica en la cual el cuerpo no puede regular la cantidad de azúcar en la sangre. No obstante, hay un aspecto bastante común en las personas que sufren diabetes y que no es tenido en cuenta ni por el propio enfermo ni por la mayoría de profesionales sanitarios que nos encargamos de su tratamiento. Hablamos de la depresión y del distrés que sufren los diabéticos.

A nivel mundial, la depresión se presenta en aproximadamente el 20% de las personas con diabetes, lo que afecta a su calidad de vida y a la efectividad del tratamiento.

De hecho, la coexistencia de depresión y diabetes ha sido particularmente analizada en el contexto de enfermedades cardiovasculares, mortalidad cardiaca y mortalidad en general. Además, diversos estudios han concluido que la depresión y la diabetes están relacionadas habitualmente, de tal manera que parece que la diabetes aumenta el riesgo de depresión, pero, al mismo tiempo, la presencia de depresión incrementa el riesgo de desarrollar diabetes. Esto último es importante, ya que si la depresión es potencialmente modificable, su tratamiento también podría contribuir a la disminución del riesgo de diabetes.

Por otra parte, aunque haya personas que no sufran depresión, la gran mayoría también padece «distrés por diabetes», es decir, el estrés sicológico asociado con la enfermedad. El «distrés sicológico» se concibe como cambios en el estado de ánimo, cambios cognitivos (interpretación de un evento neutro como amenazante) y conductuales que originan reacciones fisiológicas específicas.

El distrés por diabetes está asociado con estresores propios de la enfermedad, como son descontrol en los niveles de glucosa, presencia de complicaciones agudas o crónicas, disciplina en el tratamiento integral para el control de la diabetes, apego al tratamiento, etcétera.

La implicación de estas situaciones en el tratamiento de la diabetes consiste en que numerosas investigaciones han comprobado que cuando el paciente presenta depresión o cierto grado de distrés, disminuyen las conductas de autocuidado. Aunque en ocasiones hay otros factores como la ansiedad o simplemente estresores de la vida cotidiana que también pueden alejar a los pacientes de las conductas de autocuidado.

De modo que es sumamente importante tener en cuenta el estado emocional del paciente y no perder de vista que varios estresores sicológicos pueden afectar a la calidad de vida del paciente y su gestión de la enfermedad. Esto indica que el tratamiento multidisciplinar (nutricional, médico (endocrino) y sicológico) es cada vez más importante en el abordaje terapéutico de la mayoría de enfermedades.