Porque somos todos, menos ellos, los que lo hemos pagado. Para eso sirven los impuestos, habría que aclararles tajantemente. Recuerdan a la crisis financiera del 2009, cuando los más conspicuos «hooligans» del mercado libre pidieron casi de rodillas el rescate público. Les salió redondo: 60.000 millones públicos que jamás volverán