Los hutíes desoyen el llamamiento de la ONU y siguen con su ofensiva

Las fuerzas chiíes continuaron ayer su movilización militar hacia el sur a pesar del llamamiento del Consejo de Seguridad de la ONU para reconocer la legitimidad del presidente Abd Rabbo Mansour Hadi. y mantener la unidad del país, a las puertas de la guerra civil.
La milicia chií del clan de los hutíes recibió nuevos refuerzos para preparar su ofensiva sobre la ciudad de Adén, donde se refugia el presidente, aunque ha encontrado la resistencia de las tribus suníes en su avance.
Unidades de la cuarta zona militar, que apoya a Hadi, se enfrentaron en Al-Sabiha a los hutíes, que además sufrieron varias emboscadas en la misma zona. Dos convoyes militares de las milicias chiíes que se dirigían a Adén tuvieron que regresar ante la resistencia de las tribus en Haijat Al-Abd y Al-Maqatara, a 40 y 80 kilómetros de Taiz, respectivamente.
En Taiz, la tercera ciudad del país en la que el domingo entraron las fuerzas chíes, miles de personas se manifestaron ante un campo de las fuerzas especiales, aliadas de los hutíes, para exigir su retirada. Al menos cuatro manifestantes resultaron heridos en la represión de la protesta. La víspera los milicianos chiíes mataron a un manifestante e hirieron a otros cinco al disparar balas reales sobre los manifestantes que querían impedir que los hutíes tomaran el control total de la ciudad, después de que se hubieran hecho con el aeropuerto y una base militar contigua.
Los hutíes, apoyados por Irán, controlan ya la capital y varias provincias del país, y cuentan como aliados con los seguidores del expresidente Ali Abdallah Saleh, destituido tras las protestas de 2012. Frente a ellos, el presidente Hadi es apoyado por las petromonarquías del Golfo, con Arabia Saudí a la cabeza. El ministro de Exteriores, Riad Yasin, del Gobierno de Hadi, anunció que «hemos solicitado al Consejo General del Golfo que intervenga con su fuerza militar».
Su homólogo saudí, el principe Saud Al-Faisal, confirmó que adoptarán «todas las medidas necesarias» para proteger a la región contra la «agresión» por parte de los chiíes si no se puede encontrar una solución pacífica al caos que atraviesa el país.
Hacia el estratégico paso del Mar Rojo
Los hutíes, que han tomado buena parte de la ciudad de Taiz, solo tienen que avanzar un poco más hacia el oeste para controlar el estrecho de Bab al-Mandeb, un punto estratégico por el que transita buena parte del tráfico marítimo mundial. Este escenario aumentaría la dimensión internacional del conflicto. Para el analista yemení Bassem al-Hakimi, Irán, que ya controla el estrecho de Ormuz, sería el principal beneficiario y «tendría una carta para presionar en las negociaciones sobre su programa nuclear». Sin embargo, para el exembajador británico en Irán y analista del Instituto Chatham Hous Richard Dalton, «no hay pruebas de la influencia iraní» o de su intención de presionar con el control marítimo. Para Egipto, el estrecho, que da acceso al Canal de Suez, es «una línea roja», según su embajador en Yemen, Yusef al-Sharkaui. EEUU dispone de una base en Djibouti, en la otra orilla, donde el Estado francés también cuenta con una antigua presencia militar, y también Israel ha pedido parar la influencia iraní en la entrada del Mar Rojo. GARA

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