Ganen o pierdan
Tenemos responsabilidad, ganas e ilusión, y queremos ganar la final, no jugarla». Fueron las palabras ayer de Mikel Balenziaga en Lezama. Aunque sé que la mayoría estarán en desacuerdo, gane o pierda esa final, qué quieren que les diga, que nos quiten lo ‘bailao’. A lo mejor uno peca de mentalidad pequeña, cuando de lo que se trata es de, como les insufló aquel loco rosarino, convencerse de que uno también es grande y puede ganar a cualquiera, se llame Manchester United, Sporting de Lisboa... o Barcelona. Es cierto, lo mismo que ya es hora de que las nuevas generaciones de athleticzales sepan lo que es ver surcar la gabarra, no es menos evidente que el hecho impensable de disputar tres finales en cuatro años haya elevado el nivel exigencia, y que nada tengan que ver las expectativas de Mestalla en 2009 con las del Camp Nou en este 2015. De rogar por jugar una final, a rezar a Begoña por un título tras tres finales perdidas. Entendible. Tan lógico como que el Barça vuelve a ser el gran favorito, casi inalcanzable a no ser que se jugara en Ipurua, y prueba de ello son las apelaciones a la victoria de los ‘once aldeanos’ en Chamartín hace siglos o a la ‘machada’ que diría Tomás Roncero que supondría ganarle a los culés en su propio campo. No está en mi ánimo ser derrotista. A un partido todo es posible. Lo que pongo en valor es que a la afición del Athletic no le arredrará ni el rival, ni la sede para volver a ser la mejor del mundo, engalar fachadas, calarse camisetas e inocularse de sentimiento rojiblanco a medida que se acerque el 30 de mayo. Se gane o se pierda, que nos quiten lo ‘bailao’.

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