Riezu pone en duda que las cuentas de CAN fueran reales
Lorenzo Riezu, el exdirector de Caja Navarra al que sustituyó Enrique Goñi, manifestó ayer al juez Eloy Velasco sus dudas sobre la veracidad de las cuentas con las que Caja Navarra llegó a la fusión con Caja Canarias, Caja Burgos y Cajasol. El exdirectivo de banca cuestionó que la CAN tuviera el valor de sus participaciones a precio razonable y dijo que este es el motivo por el que la caja se depreció en menos de dos años en más de mil millones de euros.

Lorenzo Riezu expuso al juez que instruye la causa contra Banca Cívica sus dudas sobre las cuentas de Caja Navarra en 2009, justo antes de que comenzara el proceso de fusiones para conformar la nueva entidad. El exdirectivo declaraba en calidad de testigo a petición del fiscal y puso en cuestión que la CAN tuviera sus cuentas «a precio razonable», sino que los valores estaban hinchados. Riezu señaló que fue este, precisamente, el motivo de que el valor de la entidad se desplomara en 1.004 millones de euros en solo dos años. Es más, añadió que esta contabilidad imaginativa afectó a la solvencia de la caja y, con ello, a su viabilidad.
El motivo de su declaración era explicar el llamado «Informe Riezu», un documento que elaboró en 2009 para trasladarlo a las altas esferas del Gobierno y, en particular, a su presidenta. Según aseguró al juez, lo que le llevó a escribir este informe, en el que se desgranan cuáles han sido los talones de Aquiles de la gestión de Goñi (alocada expansión, prejubilaciones injustificadas, falta de control, etc.), fue su convencimiento ya en aquel año de que la caja acabaría desapareciendo.
Los abogados de Miguel Sanz y Enrique Goñi intentaron desacreditar al exdirector, acusándole incluso de ser el perito de la asociación Kontuz, que ejerce la acusación popular. Riezu –que llegó de CAN tras haber sido la mano derecha de Juan Luis Uranga, que lideró la entidad durante 25 años– negó estar sometido a nadie. También le preguntaron cómo pudo enterarse Kontuz de la existencia del informe confidencial que envió a Barcina, y Riezu les dejó en evidencia al recordar que también lo filtró a “Diario de Navarra” y este medio publicó un extracto.
En concreto, Riezu hizo hincapié en que la irrealidad de las cuentas de CAN antes de la fusión se pudo deber a la forma en que la caja contabilizó las plusvalías. Las defensas replicaron que durante los diez años de gestión de Goñi cambiaron las normativas contables y que quizás por eso se produjera esa sensación de que los valores «no eran correctos». El técnico negó esta posibilidad e insistió en que el valor razonable de una inversión no varía por un cambio de normativa y que, por tanto, si la contabilidad se lleva de forma diligente no se tiene por qué hacer ningún ajuste.
La asociación Kontuz valoró muy positivamente el testimonio ofrecido ayer por Riezu, ya que entiende que es la prueba de que los administradores incumplieron sus obligaciones. En una nota, Kontuz indicó que «si una entidad pierde el 87% de su valor en dos años, o bien estuvo sobrevalorada al principio o infravalorada al final, pero en cualquiera de los casos la CAN no estaba valorada de forma razonable». Asimismo, entiende que del testimonio de Riezu se desprende que la gestión de Goñi fue mala y que gozó de «la connivencia de los políticos que tenían el deber de controlarla».
Por otro lado, Kontuz preguntó sobre cómo se tramitaban en su época como director los informes de seguimiento del Banco de España. Riezu detalló que esos informes se enviaban al presidente y que este después los leía ante el Consejo de Administración. Según la valoración que allí hacía, «se actuaba en consecuencia». A través de una nota de prensa, Kontuz explicó que el motivo de su pregunta es la operación de compra de Oesia por parte de CAN. La asociación recuerda que el Banco de España advirtió en varias ocasiones de que tenía sospechas fundadas de que constituyera una operación fraudulenta y que el consejo no reaccionó.

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