Natxo MATXIN
ALAVÉS

Genialidad y sufrimiento

Lanzarote se sacó un golazo al filo del descanso y los anfitriones se fajaron en la segunda parte.

ALAVÉS 1

TENERIFE 0


El Alavés sigue de dulce en Mendizorrotza, aunque en esta ocasión su sexta victoria consecutiva en propio feudo fue muy sufrida y trabajada. El Tenerife demostró el porqué llevaba ocho jornadas seguidas sin perder. Sin embargo, fue una genialidad de Manu Lanzarote la que rompió el partido al filo del descanso y colocó al Glorioso de momento a solo dos puntos de la sexta posición.

Con un ambientazo que elevó al escenario albiazul a la cúspide de una bombonera, la afición aupó en los peores momentos a los suyos, de ahí que no sea descabellado adjudicar parte de los tres puntos a la grada. Porque los pupilos de Alberto López soportaron una gran cuota de padecimiento, especialmente en una segunda parte en la que los isleños se hicieron con el control de la pelota, lo que llevó a los anfitriones a guardar la ropa y salir al contragolpe.

Tras mucho tiempo sin conseguirlo, la escuadra babazorra logró enlazar tres victorias ligueras, lo que le catapulta en la clasificación, gracias, además, a los tropiezos de la mayoría de rivales que están en ese grupo aspirante a meterse en el play off por el ascenso, y a la espera de lo que haga hoy la Ponferradina, que se mide al Recreativo. No fue tarea fácil, en todo caso, ligar esa tríada de marcadores positivos porque los chicharreros lo pusieron francamente complicado en muchas fases.

Lo cierto es que, con las pulsaciones por todo lo alto y una intensa presión por parte de ambos conjuntos, fueron las constantes pérdidas y el poco juego hilvanado lo que marcaron los primeros compases del choque. Unos inicios en los que el Alavés salió más entonado, llegando con más claridad al área de Dani Hernández, quien bien pudo ser superado por sendos cabezazos faltos de dirección de Despotovic y Manu García, además de un chut desviado de Juanma que buscaba la escuadra tinerfeña.

Un peligroso Tenerife

Sí que la encontró Lanzarote a la segunda vez que lo intentó. Cazó un balón en las inmediaciones del área isleña, caracoleó a su par, se perfiló y se sacó un zurdazo colocado y con la suficiente potencia y precisión como para que la estirada del cancerbero rival fuera inoperante. Para más satisfacción local, el gol a la postre decisivo llegó en esos minutos que se denominan psicológicos, justo al filo del descanso y cuando el Tenerife ya comenzaba a dar muestras de haber encontrado su sitio en Mendi.

De hecho, todavía se manejó con mayor comodidad y peligrosidad tras el paso por vestuarios. A los albiazules les costaba horrores llegar a la pelota, cuya velocidad había aumentado en las circulaciones tinerfeñas, que llegaban con asiduidad a los dominios de Iñaki Goitia. Sin embargo, quitando un remate de Abdón Prats que sacó bajo palos Laguardia a falta de un cuarto de hora para el final y alguna que otra arrancada de Maxi Pérez, la verdad es que el meta vizcaino tampoco es que tuviera que emplearse a fondo.

Al final, tres puntos muy valiosos de un encuentro que el técnico babazorro, Alberto López, valoró con especial insistencia por la «dificultad» del adversario y el hecho de que el equipo hubiera sabido «sufrir» en los momentos más exigentes, así como «leer el último tramo del partido». «Quedan nueve partidos muy duros por jugar, pero los chavales están con muchas ganas de competir», añadió. Nada es imposible con esta actitud.