Raúl Castro pide paciencia tras el encuentro histórico con Obama
La reunión entre el presidente de EEUU, Barack Obama, y el de Cuba, Raúl Castro, reflejó la voluntad de construir unas nuevas relaciones entre ambos países que, según Obama, marcarán «un punto de inflexión para toda la región». Castro, que criticó las agresiones de EEUU pero exculpó a Obama, advirtió de que deberán ser «muy pacientes».

La histórica reunión que tuvo lugar ayer entre los presidentes cubano, Raúl Castro, y estadounidense, Barack Obama, en la cumbre de las Américas –la primera entre dos presidentes de ambos países en más de medio siglo– reflejó la construcción de las nuevas relaciones entre Washington y La Habana. «Con el tiempo, es posible que pasemos página para desarrollar una nueva relación (...) aunque tengamos diferencias profundas e importantes», señalo Obama subrayando que el encuentro «marca un punto de inflexión» para toda la región. Agradeció a su homólogo cubano su espíritu de apertura, mientras Castro destacó que está «dispuesto a hablar de todo» en el proceso hacia la normalización bilateral, pero advirtió de que deberán ser «pacientes, muy pacientes». «Puede ser que nos convenzan de unas cosas y de otras no, no hay que hacerse ilusiones», sostuvo el presidente cubano.
La atención del plenario de la cumbre fue acaparada también por Raúl Castro, que comenzó su discurso con la frase «ya era hora de que yo hablara aquí en nombre de Cuba», recordando las décadas de exclusión de este foro. Hizo un relato histórico de las «agresiones imperalistas» por parte de Estados Unidos a América Latina, en las que «solo en Sudamérica fueron asesinadas cientos de miles de personas». Sin embargo, exculpó a Obama, de quien dijo que «es un hombre honesto». Además, instó a los países latinoamericanos a que le apoyen en su intención de acabar con el bloqueo de la isla. El resto de mandatarios también saludaron el acercamiento entre EEUU y Cuba, al tiempo que condenaron las medidas de Washington contra el Gobierno venezolano.
Maduro tiende la mano
A este respecto, el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, también se mostró dispuesto a hablar con Obama para solventar sus diferencias, pero exigió a EEUU que retire el decreto «irracional y desproporcionado» que califica a Venezuela como amenaza», y recordó que una declaración similar precedió en 1989 a la invasión de Panamá, anfitrión de la cumbre.
«Le tiendo la mano para resolver los problemas», afirmó, pero exigió que EEUU reconozca la independencia y soberanía de Venezuela, «desmonte la maquinaria militar» establecida en su embajada en Caracas «donde se han preparado golpes de Estado» y adopte medidas legales para detener la conspiración».
Las palabras más duras llegaron del presidente boliviano, Evo Morales, que calificó a EEUU como «el primer promotor del mundo» de dictaduras militares y golpes de Estado, y rechazó la mirada de «desprecio y superioridad» sobre el continente.

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