El TS anula una condena que se apoyaba en un testimonio obtenido bajo tortura
El Tribunal Supremo español anula la condena de 29 años impuesta a Oihana Mardaras por el atentado contra la sede de EiTB. Argumenta que se basa en una declaración en comisaría no ratificada ante el juez.

El Tribunal Supremo español ha anulado la condena a 29 años de cárcel que la Audiencia Nacional española había impuesto a Ohiana Mardaras, a quien el tribunal especial acusaba del ataque contra la sede de EiTB en Bilbo reivindicado por ETA el 31 de diciembre de 2008. En su sentencia, que finalmente hace caso a las alegaciones de la defensa, que argumentaba que la única razón para condenar a Mardaras fueron las declaraciones realizadas en comisaría por Ibai Beobide, detenido en febrero de 2010. Desde el momento de su arresto el joven denunció haber sufrido torturas a manos de la Guardia Civil. Concretamente «la bolsa», golpes y amenazas. Posteriormente Beobide no se ratificó de sus palabras ante el juez, lo que ha llevado a los magistrados del Alto Tribunal español a considerar que la condena a Mardaras se basaba en «una intuición subjetiva» pero que no cumplía «las exigencias de la garantía constitucional de presunción de inocencia».
Sin entrar a la denuncia
El fallo se hizo público ayer aunque había sido notificado desde el 17 de marzo y vuelve a incidir en una línea que ya ha sido remarcada en los últimos tiempos por diversos tribunales españoles: la imposibilidad de condenar utilizando únicamente declaraciones obtenidas durante la incomunicación pero que luego no han sido ratificadas ni ante el juez ni en la vista oral. Así lo señala un fallo que, no obstante, tampoco entra a valorar las denuncias formulas por Beobide de que fue obligado a testificar contra su voluntad durante el tiempo que permaneció incomunicado.
Durante el juicio, celebrado después de que Mardaras fuese arrestada en el Estado francés y entregada a Madrid por la Gendarmería, ella misma declaró no encontrarse en Euskal Herria ya que se había marchado al Estado francés. Los jueces, sin embargo, se aferraron a un testimonio ni siquiera ratificado.

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

Grandes corporaciones han acogido a agentes de las «cloacas del Estado»

Ordenaron parar citas con casos de Iztieta y hubo peticiones de silencio

De la lucha anti-ETA a la UCO, un camino muy transitado
