GARA
MOGADISCIO

Al menos 15 muertos en un ataque de Al-Shabab al Ministerio de Educación

Al menos quince personas murieron ayer en el ataque del grupo yihadista Al-Shabab contra el Ministerio de Educación en Mogadiscio, donde hizo estallar un coche bomba antes de lanzar el ataque de un comando armado que comenzó un tiroteo.

El responsable de las ambulancias de Mogadiscio, Abdukadir Abdirahman Adan, afirmó que se habían trasladado al menos 15 muertos y 20 heridos tras el ataque de Al-Shabab contra el ministerio de Educación.

«Un coche cargado de explosivos ha destrozado la entrada y le ha seguido un tiroteo en el interior del Ministerio», explicó Mohamed Dahir, un responsable policial.

«Todos los asaltantes que han llevado a cabo el ataque han muerto», aseguró la Agencia Nacional de Investigación y Seguridad somalí. Mohamed Yusuf Osman, portavoz del Ministerio de Seguridad, señaló que el comando estaba compuesto por seis personas, y que las tropas somalíes y las de la Unión Africana (Amisom) abatieron a cuatro de ellos mientras los otros dos murieron al hacer estallar las cargas explosivas que portaban.

Reivindicación

Un portavoz del grupo yihadista, Abdulaziz Abu Musab, reivindicó el atentado antes incluso de que concluyera, asegurando que los asaltantes habían tomado el control del Ministerio y que también habían entrado en el contiguo Ministerio del Petróleo. El Ministerio de Educación está situado en el barrio K5 de la capital, que ya ha sido objetivo de ataques yihadistas en los últimos meses.

Al-Shabab, militarmente en retroceso, ha multiplicado sus ataques en Mogadiscio desde que comenzó a perder el control sobre el territorio, sobre todo contra edificios oficiales y hoteles donde se reúnen las autoridades, siguiendo el mismo modus operandi: un coche bomba en la entrada que abre una brecha por la que acceden hombres armados. Así atacaron en 2014 dos veces el Parlamento y otras tantas Villa Somalia, el complejo fuertemente custodiado que alberga la Presidencia y las oficinas del primer ministro, pero también la sede de los servicios de Inteligencia, convoyes de la ONU y de la Amisom.

También ha asumido varios ataques en la vecina Kenia, por su participación en la intervención en Somalia, como el ataque del pasado 2 de abril contra la universidad de Garissa, donde murieron 148 personas.

Lealtad a Al Qaeda o unirse al Estado Islámico

Al-Shabab se encuentra inmerso en una disputa interna sobre su rumbo: ¿guardar lealtad a Al Qaeda o unirse al Estado Islámico (EI)?. Al-Shabab se adhirió formalmente a Al Qaeda en 2012, pero ambas organizaciones se han distanciado en los últimos meses, sobre todo desde la muerte del anterior líder del grupo somalí, Ahmed Abdi Godane, en un ataque aéreo estadounidense en setiembre. «El nuevo jefe, Ahmed Omar, conocido como Abu Ubaidah, no es respetado en Al Qaeda y esto está creando discrepancias internas», explica a Efe el analista del International Crisis Group (ICG) Abdullahi Abdille. Al-Shabab se ha debilitado tras la pérdida de numerosos territorios que controlaba y la muerte de altos cargos en operaciones conjuntas de la misión de la Unión Africana en Somalia, el Ejercito somalí y drones estadounidenses. «Con el atentado en la Universidad de Garissa intentan desmentir esta debilidad y recordar a la comunidad internacional que siguen activos», indica el analista somalí Zakaria Yusuf. Un sector –apoyado especialmente por los yihadistas más jóvenes– apuesta por jurar lealtad al EI como herramienta de propaganda para reafirmarse internacionalmente. La milicia somalí ya ha empezado a copiar la estrategia de difundir vídeos de sus matanzas más crueles y sabe que es bienvenido en el EI. Aunque algunas facciones consideran que la adhesión reforzaría la potencialidad de su amenaza, «parece que los actuales líderes siguen manteniéndose fieles a Al Qaeda, quien les entrenó para convertirlos en terroristas», apunta Yusuf. La adhesión del Al-Shabab sería un logro importante para el EI, que apuesta por una estrategia de expansión internacional y ya está presente en la mayor potencia económica africana, Nigeria, después de que Boko Haram les jurara lealtad.

«Al-Shabab no está solo dentro de las fronteras somalíes. Es una fuerza regional», destaca Abdille, que lamenta que gobiernos como el keniano se empeñen en considerarlo una amenaza externa. «En Garissa actuaron extremistas locales, al igual que en otros atentados anteriores en suelo keniano», añade.Jèssica MARTORELL (EFE)