Agustín GOIKOETXEA
bilbo
«CASO CABIECES»

Fernández carga contra Villalabeitia tras intentar exculparse ante la juez

El expresidente de Kutxabank, Mario Fernández, no perdona que su sucesor, Gregorio Villalabeitia, le «engañase» al destapar el caso de los pagos por parte del banco a Mikel Cabieces a través del bufete de Rafael Alcorta. Ante los periodistas, declaró que «no lo piensa olvidar» y que cuando acabe el actual procedimiento judicial, adoptará medidas.

El expresidente de Kutxabank, Mario Fernández, manifestó ayer ante la titular del Juzgado de Instrucción número 4 de Bilbo, Ana Isabel Álvarez Fernández, que se siente «engañado» por su predecesor, Gregorio Villalabeitia, quien le ocultó que había encargado una auditoría interna sobre los pagos a Mikel Cabieces por 243.592,02 euros. «No lo voy a olvidar. No lo voy a olvidar», repitió luego ante los periodistas después de declarar en calidad de imputado.

Si en su primera declaración el 6 de febrero ante la Fiscalía, Fernández dijo estar «totalmente indignado», ayer se confesó «totalmente engañado» por el actual presidente del banco vasco. Lo manifestó a los numerosos medios de comunicación al salir del Palacio de Justicia, donde respondió a las preguntas del Ministerio Público y de la acusación popular que ejerce la abogada Jone Goirizelaia en representación de diversos colectivos sociales y sindicales.

El anterior responsable de Kutxabank no se ocultó –sí al acceder a la sede judicial para evitar a miembros de Kaleratzerik Ez que estaban concentrados–, al contrario que los otros imputados, Rafael Alcorta y Mikel Cabieces, que no quisieron hablar públicamente. El ex delegado del Gobierno español no contestó a las preguntas de Goirizelaia y la toma de declaración del letrado imputado se prologó a causa de que no había sido citado previamente por la fiscal.

A los tres se les acusa de los presuntos delitos de falsedad documental y de administración desleal –o de forma alternativa, apropiación indebida–.

Mario Fernández no tuvo pelos en la lengua, aunque su «rajada» contra Villalabeitia sirvió también para tapar el fondo de la cuestión. Sobre la misma dio una versión algo diferente a la nota emitida en febrero, en la que reconoció sin tapujos la contratación de Cabieces y la justificó como una «política de Estado» habitual con los exresponsables de la lucha anti-ETA. Ayer, por contra, expuso que «Kutxabank no pagó un euro a Cabieces, quien era un colaborador externo del despacho de Rafael Alcorta, que es con el que Kutxabank tenía relación».

«El señor Alcorta ha cobrado las minutas correspondientes, todas ellas por servicios prestados a Kutxabank y en consecuencia, la afirmación de la que se parte, que se han pagado cantidades por servicios no prestados, es rotundamente falsa», añadió, saliendo al paso de la conclusión que se extrae del informe de auditoria interna, que es la base de la acusación de administración desleal.

«Cabreo ‘king size’»

Dicho esto, siguió con su andanada. «Si en la ocasión anterior –cuando le tomó declaración la fiscal– les dije que tenía un cabreo ‘king size’ (tamaño gigante), en esta ocasión además de un cabreo, me siento engañado, y no lo voy a olvidar. No lo voy a olvidar», repitió enfadado.

A continuación, recordó cómo fue en 2012 el proceso para «encontrar un puesto de trabajo» para Cabieces, una vez abandonó el cargo de delegado del Gobierno. «La siguiente intervención mía fue en octubre o noviembre de 2014, cuando la gente que depende de mí me propone que se concluya esa relación. En el intermedio no he tenido nada que ver. Ese es un tema de la Dirección de Recursos Humanos, que lo gestiona como debe ser», apostilló. Precisamente, hoy acudirá al juzgado en calidad de testigo su responsable, Fernando López de Egilaz.

Aseguró que a él «no le contaron nada». En una reunión con Villalabeitia se lo comentó e, inmediatamente, devolvió de su bolsillo los 243.592,02 euros. En ese encuentro, no le informaron del informe, que ya había pasado por el comité de auditoría y por el consejo. «Me siento sencillamente engañado, y el que me engañó es el que, hablando conmigo, me lo ocultó, el presidente actual de Kutxabank».

«Yo no acostumbro a dejar heridos», añadió. «Aquí se ha puesto en cuestión mi honor, y es lo único que tengo, conseguido a base de estar trabajando más de 40 años. No estoy dispuesto a dejar que cualquiera ponga en cuestión mi honestidad, y menos con Kutxabank», zanjó el expresidente.

La plataforma contra la privatización pide que las acciones reviertan en las cajas de ahorro

En respuesta a la convocatoria de la Plataforma contra la privatización de Kutxabank, decenas de personas se concentraron ayer a la mañana ante el Palacio de Justicia de Bilbo, donde horas después estaba prevista la toma de declaración de Mario Fernández, Rafael Alcorta y Mikel Cabieces. También lo hicieron integrantes de Kaleratzerik Ez, que mantuvieron la protesta pasado el mediodía. Además del «esclarecimiento de los hechos», desde la iniciativa social, por boca de Bea Martxueta, exigieron la devolución de las acciones del banco a las cajas de ahorro para evitar casos como el que se investiga en los juzgados, y que ese dinero se invierta «en las personas y en el tejido productivo vasco».

Mikel Noval manifestó su convicción de que detrás de este caso existe «una clara responsabilidad política, que son los acuerdos que se han venido realizando con el objetivo de favorecer el proceso de privatización». Por ello, apostó por la paralización de toda iniciativa orientada a que las acciones de Kutxabank queden en manos del capital privado, para lo que es necesario que las formaciones políticas «adquieran un compromiso claro». «Está en juego tener una entidad financiera pública, al servicio de los intereses de la economía y la sociedad vasca o si queremos una entidad financiera que entre al casino financiero mundial para avanzar en la vía especulativa».A.G.