Editorial
2015/4/24

UE: migración y medidas erráticas

La Unión Europea anunció ayer que se triplicarán los recursos destinados a rescatar inmigrantes, apenas unos días después de la tragedia ocurrida frente a las costas de Libia (…).

Cabe dudar, sin embargo, de la eficacia de esas medidas para afrontar un fenómeno que se ha vuelto ya una crisis humana y que ha convertido al Mediterráneo en una trampa mortal para miles de inmigrantes que intentan llegar al viejo continente en busca de mejores condiciones de vida.

(…) En efecto, con las medidas anunciadas por Bruselas las naciones no resolverán el problema, sino que harán más difícil, peligrosa y mortífera la ruta de los inmigrantes hacia el viejo continente; incrementarán los costos que les son requeridos por los traficantes de personas y potenciarán el drama humano que implica llegar a las costas europeas del Mediterráneo.

La migración es un fenómeno inherente a las civilizaciones y tan antiguo como la humanidad misma. Lejos de intentar suprimirlo, las metrópolis planetarias tendrían que adoptar medidas que conlleven a disminuir las condiciones de precariedad y riesgo en que se colocan las personas que buscan trasladarse a otro lugar sin contar con los documentos necesarios para ello.

En el caso europeo, la responsabilidad moral con los inmigrantes es doble, particularmente con los africanos, si se toma en cuenta la responsabilidad que las naciones europeas han tenido en el historial de saqueo y la convulsión que han padecido las naciones africanas.