A Nerea Aldunate
Fuiste la directora de las corales de Aibar y Berriozar, entre otras, por eso pusiste acordes y voz a los actos de todos los abriles en la Vuelta del Castillo. Suena a tópico, pero siempre dispuesta, en marzo de cada año nos confirmabas tu ayuda, notábamos tu compromiso y escuchábamos tu apoyo.
Maldita coincidencia que el 14 de abril te fueras, mientras que en tu pueblo, Aibar, se homenajeaba a los que tuvieron dignidad para aguantar la dictadura del silencio.
Son muchas las personas que en este andar de la memoria nos han ayudado con su música, su teatro o sus palabras, por eso mismo siempre te estaremos agradecidos. Y a tu padre, Alvaro, nuestro nuevo fichaje para las jotas. “Dos claveles en las Bardenas”, “Txoria Txori”, “Grandola Vila Morena” o “Xalbadorren Heriotzean” a partir de ahora serán himnos que nos recordarán a ti, una directora de coral comprometida con los nuestros.
Difícil se nos hace digerir tu marcha en estas fechas y en estas edades, porque irradiabas salud. Así que no podremos más que mirar a las florecicas que nacen en la vuelta del Castillo y recordarte, Nerea, como tú nos ayudaste a recordar.
Azken hatsa huela/ bertsorik sakonena,/ inoiz esan ezin diren/ estalitako egien/ oihurik bortitzena… agur Nerea.

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