Cientos de miles de personas escapan como pueden del valle de Katmandú
Alrededor de 340.000 personas han abandonado el valle de Katmandú por miedo a nuevas réplicas y a los brotes de enfermedades tras el terremoto de 7,8 grados que sacudió el pasado sábado Nepal, según informó la Policía. Autobuses con gente apilada en el techo o colgada de las puertas salen de lo que queda de las estaciones de la capital, mientras numerosas personas buscan un sitio en cualquier vehículo que les lleve fuera de Katmandú.

El jefe de la Policía de Tráfico Metropolitana de Katmandú dijo al portal de noticias Ekantipur que sólo ayer 66.000 personas salieron del valle (tiene una población total de 2,5 millones de habitantes), la zona más afectada por el seísmo. «Estas cifras se podrían doblar esta noche», sugirió el oficial.
El desbordado Gobierno informó de que trabaja en la reapertura de las carreteras en el valle central. Hace dos días despejaron el camino hacia Pokhara, la segunda ciudad del país.
La Policía antidisturbios nepalesa intervino ayer para contener la ira de miles de personas que quieren irse de Katmandú y no tienen cómo. Agotadas por las réplicas, por la ausencia de viviendas y por el miedo a que se agoten los alimentos, miles de personas se congregaron antes del alba en la estación de autobuses para tomar uno de los autocares especiales prometidos por el Gobierno. Al ver que no estaban los vehículos, se enfurecieron y estallaron escaramuzas con la Policía.
Las réplicas del terremoto han disminuido considerablemente, pero cientos de miles de personas siguen durmiendo en la calle. En las aldeas de difícil acceso, los supervivientes están desesperados y piden ser evacuados en cuanto ven un helicóptero de rescate.
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