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KATMANDÚ

Organismos internacionales alertan de la situación de los niños en Nepal

Organismos internacionales han multiplicado sus llamamientos para recaudar fondos para asistir a los damnificados por el terremoto de Nepal, en especial, a la población infantil por su vulnerabilidad. Unicef y Save the Children reclamaron acciones urgentes, como la reconstrucción de las escuelas, para evitar la pérdida de una generación.

El representante de Unicef en Nepal, Tomoo Hozumi, remarcó que «las vidas de muchos niños han sido destrozadas y necesitan desesperadamente ayuda vital, como agua potable, refugio y saneamiento».

«Sin agua potable, las enfermedades que se transmiten a través de este medio continúan suponiendo un gran riesgo para los niños. Muchas familias están luchando simplemente para protegerse del sol y de la lluvia. Ahora esperamos que las necesidades aumenten en los próximos días, conforme recibamos más información de las áreas más remotas y la magnitud total del desastre se haga más evidente», señaló.

El director adjunto de Save the Children en el país, Roger Hodgson, subrayó que «los niños necesitan ayuda de la comunidad internacional para que se reconstruyan las 5.000 escuelas derribadas, si no esta crisis amenaza con privar a miles de niños de su derecho básico a la educación durante meses, o incluso años».

«La rutina del entorno escolar es una de las mejores formas de devolver a los niños la sensación de normalidad y de que vuelvan a hablar con sus compañeros, lo que les ayuda a recuperarse del trauma provocado por el terremoto», añadió.

Además, muchos de los niños han quedado separados de sus familias por lo que a la tarea de identificación se une la asistencia sicológica ante el fuerte shock que han experimentado.

Solo en el distrito de Gorkha, el personal de Save the Children ha documentado que el 90% de las 500 escuelas han resultado destruidas o gravemente dañadas, lo que afecta a 75.000 escolares, y las viviendas destrozadas ascienden hasta el 80%, lo que ha dejado a miles de personas en la calle, sin nada de refugio bajo las lluvias torrenciales.

El director general de la ONG Plan Internacional en Nepal, Mattias Bryneson, advirtió de que «está empezando a llover y las familias con niños y niñas pequeños están a la intemperie, sufriendo el frío y la humedad. La gente está en shock, intentando hacerse a la idea de todo lo que ha perdido. Cuando llegue el monzón, estas comunidades estarán en grave peligro de corrimientos de tierra y transmisión de enfermedades».

Asmita, de diez años, de la región de Ratmate, relató a la ONG el temor que sintió. «Estaba muy asustada, pensé que todo y todos lo que estaban a mi alrededor iban a morir. El suelo se sacudía tan fuerte... había mucho ruido. No pude dormir en toda la noche»,recordó.

«La verdadera fotografía del desastre solo aparecerá cuando hayamos evaluado por completo la situación. Nuestra prioridad es asegurar que la infancia y la población vulnerable se encuentre segura y a salvo», manifestó el director de respuesta y preparación ante desastres de Plan Internacional, que ha desplegado sobre el terreno ocho equipos de trabajo.

Pérdida de la cosecha de arroz

Además de los graves daños materiales y pérdidas humanas, el seísmo también podría provocar la pérdida de la cosecha de arroz, indispensable para la alimentación de la población. Jeff Tschirley, jefe de la Unidad de Rehabilitación y Política Humanitaria de la FAO, aseguró que una de las prioridades en este momento desde el punto de vista de la seguridad alimentaria es garantizar la próxima cosecha, que debería plantarse entre finales de mayo y agosto.