Cristal de tormenta
Por increíble que pueda parecer, hubo un día en el que se vivía sin saber nada de previsiones meteorológicas. Las primeras previsiones de la historia vieron la luz el 1 de agosto de 1861, gracias a que Robert Fitzroy, famoso marino y astrónomo británico, convenció a los editores del “Times” para que las incluyera en su publicación. Fitzroy –considerado el primer meteorólogo profesional de la historia– es el creador del término «pronóstico», de las primeras cartas sinópticas… y el inventor de lo que se conoce como «Cristal de tormenta» o «Storm glass».
Un cristal de tormenta es un curioso y extraño instrumento meteorológico, una especie de prototipo para el pronóstico diario del tiempo. Se trata de un recipiente de vidrio, habitualmente con forma de cilindro, herméticamente cerrado y relleno de un líquido consistente en una delicada mezcla (mal hecha puede explotar) de agua destilada y etanol a los que se une, en menor proporción, nitrato de potasio, cloruro de amonio y alcanfor. El conjunto resulta una especie de reproducción de la atmósfera en miniatura. El aspecto de esa particular atmósfera varía en función de los cambios que se producen en el tiempo, siempre con una cierta antelación. Una función similar a la que cumple un barómetro, que permite, a quien sabe interpretar sus variaciones, hacer una previsión de lo que puede ocurrir en las siguientes horas. Al parecer, son los vaivenes en la temperatura del aire y en la presión del mismo los que provocan alteraciones en la solubilidad de la mezcla, modificando su aspecto.
Si la solución se mantiene clara se pueden esperar cielos azules y sol. Si se vuelve turbia, se va a nublar. Diminutas motas significan la llegada de bruma o niebla. Pequeñas plumas blanquecinas anuncian la llegada de nieve. Parecidos cristales en medio de un líquido turbio son aviso de tormenta. Una correcta interpretación de dichas formaciones permite anunciar cambios de tiempo con 24 a 48 horas de anticipación.

Grandes corporaciones han acogido a agentes de las «cloacas del Estado»

La marcha de Tubilla destapa la enorme marejada en las filas del PNV

Ordenaron parar citas con casos de Iztieta y hubo peticiones de silencio

«Necesitamos la foto más completa posible de la tortura sistemática»
