CONVERGÈNCIA I UNIÓ, FINAL A 37 AÑOS DE POCO AMOR Y MUCHA CONVENIENCIA
Acabe como acabe, el proceso soberanista catalán ha conseguido doblegar el aparato político que ha dominado la política catalana durante los últimos 40 años. CDC se desprende de la ambigüedad, mientras que Unió, socio menor, queda a la intemperie.

La Puta y la Ramoneta se separan. Que cada uno elija a qué partido corresponde cada uno de estos dos ilustres personajes de la cultura popular catalana que han explicado a las mil maravillas 37 años de política de la coalición Convergència i Unió (CiU). Una política basada en el apuntalamiento del Estado español (Jordi Pujol, «español del año 1984», según “Abc”) a cambio de competencias; en la reivindicación nacional para consumo interno y el pacto del Majestic para la Moncloa. La necesidad de dejar a un lado la ambigüedad y posicionarse inequívocamente sobre la independencia de Catalunya ha acabado con el matrimonio.
Forzada por las circunstancias externas (un país que ha virado de forma notable hacia el independentismo) e internas (la irrupción de una nueva generación de dirigentes secesionistas sin complejos), CDC lleva ya un tiempo apostando claramente por la independencia, pese a algunas resistencias internas herederas de los largos años de pujolismo. En este camino, la oposición a la independencia (disfrazada de ambigüedad) de los de Duran i Lleida suponía un lastre para CDC y para Mas, que veían cómo el voto independentista se iba a ERC. Es en este sentido en el que restar Unió puede significar sumar más votos en las elecciones plebiscitarias del 27 de setiembre.
El salto al vacío de Unió
La ruptura de la fórmula que hermanó, por el flanco derecho, la legitimidad republicana de Unió (fundada por el independentista Manuel Carrasco i Formiguera en 1931) con la militancia antifranquista de la generación de Pujol supone todo un salto al vacío para los democristianos, a los que siempre se ha considerado como los socios menores de la coalición. Bajo la batuta implacable de Duran i Lleida, personaje político de primer orden que nunca acabó de asimilar que Pujol legase su trono a un desconocido Mas en vez de a él mismo, Unió ha disfrutado de lo que para muchos es una sobrerrepresentación en el seno de la coalición. En números: 4.095 militantes (eran los llamados a votar en la consulta interna del pasado domingo) disfrutaban de forma automática de un tercio de los cargos de CiU, la plataforma con mayor poder político e institucional de Catalunya. No por nada se decía que la vía más rápida para colocarse en política era afiliarse a UDC. En este sentido, presentarse en solitario supondría para Unió medirse con el apoyo real que tiene en la sociedad. Algo que tampoco está claro que quieran hacer.
De hecho, todavía falta tiempo para ver si Unió se medirá por sí sola con las urnas. Aunque la ruptura de la actual CiU es un hecho, todavía está por ver si la coalición no resurgirá de sus cenizas. Hay dos opciones para ello. Por un lado, que el sector independentista de Unió (que perdió la votación del domingo por solo 95 votos, que no quiere renunciar a las siglas y que reclama la convocatoria de un congreso extraordinario) se haga de una vez con el mando de Unió y se posicione junto a Convergència claramente a favor de la independencia. Sin embargo, es una opción remota, dado que el entorno de Duran i Lleida controla con mano de hierro el aparato del partido, lo que hace muy difícil confiar en la convocatoria de un congreso extraordinario. Por otro lado, con los críticos fuera del partido, una Unió reducida a un colectivo de poco más de 2.000 personas lo tendría realmente difícil para salir airosa de una contienda electoral. En otras palabras, ahí fuera hace mucho frío. Algo que podría llevar al partido a la hibernación, a la espera de que la tormenta pase para poder volver al redil. En cualquiera de las opciones, sin embargo, CiU nunca volvería a ser la misma y Unió no tendría la influencia mantenida hasta ahora. Algo que, para bien del independentismo, no hace sino aclarar el panorama de cara a las elecciones plebiscitarias.

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