Ines BEL AIBA
TÚNEZ

Un proyecto de ley para perdonar a los corruptos causa inquietud en Túnez

Un proyecto de ley para la «reconciliación» con los condenados por corrupción a cambio de una compensación está provocando inquietud en Túnez, donde algunas voces denuncian que se trata de una iniciativa que fomenta la impunidad. El texto ha sido impulsado por el presidente, Beji Caid Essebsi, que dice pretender «pasar página y mirar al futuro».

Pero la cuestión es muy sensible en Túnez, donde la revuelta que en 2011 acabó con la dictadura de Zine El Abidine Ben Ali fue provocada por el desempleo y la pobreza, pero también iba dirigida contra la corrupción y el nepotismo que caracterizó aquel régimen.

Para los funcionarios acusados o condenados por corrupción, pero que no recibieron sobornos, el proyecto de ley plantea «detener los procesos y juicios y anular las sentencias». Según el presidente, se trata de empleados estatales que no han tenido más remedio que obedecer órdenes, «pero no se han beneficiado personalmente».

La Fiscalía anularía los cargos a cambio del pago de «una suma equivalente al dinero público malversado o al beneficio obtenido, al que se añadirá una tasa del 5% por cada año transcurrido desde que los hechos».

Para la Presidencia supone «restaurar la confianza en el Gobierno», «mejorar el clima empresarial y fomentar la inversión», ya que la economía se vio fuertemente afectada por la inestabilidad tras la revolución.

La impunidad y la ira

Pero su argumento que no convence. Para Sihem Bensedrine, presidenta del Foro Verdad y Dignidad encargado de identificar y rehabilitar a las víctimas de abusos de los regímenes de Ben Ali y Bourguiba, pero también de revisar los asuntos relacionados con la corrupción financiera, el texto «no garantiza que los delitos relacionados con la corrupción no se repitan. Por el contrario, fomenta la corrupción y la impunidad».

El diputado de izquierdas Mongi Rahoui advirtió en contra de la «ira» de los tunecinos, al considerar que la iniciativa del presidente es una «amenaza para la seguridad del país porque está llamando tunecinos (...) para actuar enérgicamente contra esta ley que traiciona a la revolución y quiere reciclar la corrupción». Por eso, le instó a retirar el proyecto de ley.