Miren SÁENZ
CAMPEONATOS DEL MUNDO DE NATACIÓN

Estados Unidos gana en Kazán con más sombras que luces

Ledecky y Lochte logran el milagro, mientras Australia se confirma y China, que triunfa en el medallero general, avisa de su potencial.

Kazán ha bajado la persiana como la última gran referencia de la natación a un año de los Juegos Olímpicos de Río.

El test que mide el estado de la natación no ha resultado positivo para Estados Unidos, que ha ganado en el medallero particular de las carreras en línea con más sombras que luces. Del medio centenar de nadadores que aterrizaron en la capital de la república de Tartaristán, solo Katie Ledecky ha cumplido con las expectativas. La fenómeno de Washington ha logrado cinco de los 8 oros del equipo y en distancias de prestigio.

La fondista se ha movido perfectamente en los 200 metros y el experimento ha funcionado para convertirle en la primera deportista de la historia que completa el póker de los 200, 400, 800 y 1.500 metros libre y pone la guinda con el relevo de 4x200. Cinco oros de muchos quilates, y tres plusmarcas en las dos pruebas más largas del programa para el miembro más joven del equipo de las barras y estrellas en Londres´&bs;2012 que ahora es su mejor baza. La pelirroja de Washington, que en dos años acumula once récords, es un portento en la piscina que aúna el trabajo duro con la vida sana y una férrea voluntad de hacer muy bien lo que le gusta.

A sus 18 años está en otra dimensión que remite al otro gran fenómeno, Michael Phelps. Castigado sin Mundial por conducir bebido, el Tiburón de Baltimore nada en sus campeonatos nacionales. En la piscina texana de San Antonio durante el fin de semana ha firmado las mejores marcas de la temporada en 100 y 200 mariposa, mandando un recadito a sus rivales. La megaestrella de las 22 chapas olímpicas, 18 de oro, a sus 30 años está de vuelta. El crono le sonríe, como en sus mejores tiempos.

Los dos estarán en Río, como también Ryan Lochte, otro de los pilares de la natación, que ha ampliado en el Arena Kazán su colección de 23 medallas a 26 –oro en 200 estilos y en el relevo mixto de 4x100 y plata en el relevo de 4x200 libre–, además de clasificar ayer por la mañana para la final al relevo de 4x100 estilos que completó el triunfo estadounidense sin él.

El de Rochester se ha convertido en el segundo hombre que suma cuatro títulos consecutivos junto a Grant Hackket. Lochte ganó su sexta medalla en los 200 estilos experimentando un viraje en el que nada de espaldas, en lugar de boca abajo, por debajo del agua a los 150 metros en el tránsito de la braza al libre.

Es uno de los mejores de todos los tiempos y todavía le queda gasolina en el tanque. A sus 31 años un Lochte a medio gas ha vuelto a ser pieza clave en la mezcla de veteranos y nuevos nombres del equipo USA que a lo largo de toda la semana han protagonizado demasiadas decepciones. Ayer, su relevo femenino de estilos con Missy Franklin, Jessica Hardy, Kendyl Stewart y Simone Manuel que defendían el título se quedaron cuartas y sin podio en el último oro del certamen que curiosamente se llevaron las chinas.

El gigante amarillo se postula como uno de los países a tener muy en cuenta porque a sus potentes fondistas y mediofondistas está añadiendo los velocistas capaces de ganar los 100 metros. Ning Zetao asaltó la prueba reina en 47.84, convirtiéndose en el primer campeón chino de una disciplina en la que han mandado los estadounidenses. China se confirma con la victoria en el medallero general. Poderoso en los saltos, se va metiendo en la sincronizada y amplía territorio en las carreras.

Sun no se presenta al 1.500

Pero ayer no solo dieron la sorpresa en el relevo femenino, también en la prueba de 1.500 cuando su figura principal y plusmarquista Sun Yang no se presentó en la final. El doble campeón olímpico dejó una final con siete y horas después explicó en una rueda de prensa que había sufrido un problema cardíaco. La victoria fue para el italiano Gregorio Paltrinieri, quién batió el récord de Europa con 14:39.67. Sun, ganador del 400 y 800 libre en este Mundial, así como plata en los 200, fue distinguido con el título de mejor nadador masculino del certamen que ya ha obtenido en otras ocasiones, aunque esta vez puede que levante polémica. Australia completó su botín con el doblete de Bronte, la pequeña de las hermanas Campbell que a los 100 libre ha unido los 50. El equipo aussie ha hecho un buen papel que le deja segundo en las carreras y cuarto en el general. Seguirán adelante en Río.

Curiosamente a los anteriores anfitriones olímpicos les ha ido bastante mejor que a los próximos. Los británicos han alumbrado una estupenda generación de nadadores capaces de torear a los mejores como James Guy, campeón en 200 libre y subcampeón en 400 libre, o Adam Petty, que reina en las pruebas cortas de braza con sus títulos y sus marcas. Los brasileños han frecuentado poco el cajón, 14º con 3 platas y un bronce.

Los anfitriones del Mundial se salvan en el general, terceros, pero en las carreras se hunden al 11º puesto. Rusia, que arrasa en las pruebas de sincronizada, no ha sacado en la segunda semana todo lo que esperaba. A Vladimir Morozov, uno de sus estandartes, le han pasado demasiadas cosas. Descalificado en los 100 metros, desempate en los 50 libre, fuera del podio por una centésima.Los rusos han basado sus pocos éxitos en las actuaciones de Efimova, que regresaba tras una sanción por dopaje y les dio su único oro.

La competición ha terminado con 12 plusmarcas, cuatro de ellas en el novedoso relevo mixto. La progresión continúa puesto que en Barcelona se batieron 6, aunque no figuraba la prueba que comparten dos hombres y dos mujeres. Lejos del desmadre que supusieron los 43 récords de Roma’2009 con los bañadores de poliuretano, estas marcas continúan cayendo a un ritmo más normal que los implicados atribuyen a los sistemas de entrenamiento, la importancia de la recuperación, la prevención de lesiones, así como la dietética y la preparación mental.

Ayer Katinka Hosszu estuvo a punto de cerrar el Mundial como lo había empezado con un oro en los 200 estilos y la plusmarca, pero el 400 no le dejó. Iron Lady se lo quiso quitar a Ye Shiwen, la china que asombró en Londres con un último parcial mejor que el de Lochte. Desfondada no entró en la final en la que se lució la húngara. Los próximos Mundiales en 2017 son en Budapest y los nadará en casa, pero antes habrá que cobrar cuentas pendientes en Río.