PARÍS

Nuevas dudas sobre el crecimiento mundial hunden los mercados

Las especulaciones en torno a la evolución real de la economía china, unidas a la constatación de que Europa no acaba de remontar en su vacilante trayectoria y a la dilatada espera de una subida de tipos en EEUU han provocado una tenebrosa semana en los mercados internacionales. No obstante, hay quien cree que se está exagerando la caída.

La preocupación sobre el crecimiento económico global ha pesado muchos esta semana en los mercados financieros, cuyo pulso lo han marcado, sobre todos, tres factores: la asfixia del motor chino, una economía europea que continúa vacilante y la débil perspectiva de una subida en las tasas de interés de Estados Unidos.

Tras las turbulencias en el mercado de divisas y el continuo descenso de los precios del petróleo, todas las bolsas asiáticas y europeas cerraron el viernes con fuertes bajadas. Y la de Wall Street se desplomó con estrépito.

«La recuperación en Estados Unidos y, en menor medida, en la eurozona y en Japón, se verá compensada por la actual desaceleración de China, el bajo o negativo crecimiento en América Latina y por la lenta recuperación de Rusia tras la recesión del año pasado», explica en un comunicado Marie Diron, responsable de política de crédito de la agencia Moody's.

La incógnita a despejar

La principal duda a despejar es la magnitud y la velocidad de la desaceleración de la economía China, la auténtica locomotora de la actividad mundial en los últimos diez años. «La incertidumbre sobre la ralentización china ha aumentado», constata el Citibank, que prevé que el crecimiento de la segunda economía mundial «seguirá siendo flojo, sin ninguna duda».

Una intranquilidad que fue avivada el viernes por el anuncio de un nuevo retroceso de la actividad manufacturera en agosto, hasta su nivel más bajo de los últimos seis años, según el índice de referencia PMI.

Pese a todo, el Fondo Monetario Internacional (FMI) todavía mantiene la previsión de un crecimiento del 6,8% este año, frente al 7,4% registrado en 2014, pero muchos analistas dudan de las cifras oficiales chinas.

Esta indeterminación durará «al menos hasta finales del año», opina Nigel Green, director ejecutivo del gabinete deVere, que estima que entonces «tendremos una mejor visión de los riesgos de un ‘aterrizaje forzoso’ de China».

«Después de un exceso de optimismo, es una pequeña ducha fría», comenta Jean-Louis Mourier, de Aurel BGC, antes de matizar que «no es tanto que la economía mundial se esté deteriorando como que el contexto internacional no mejora en la medida en la que se esperaba».

Tokio advierte a Pekín sobre la manipulación constante del yuan

El ministro japonés de Finanzas, Taro Aso, aconsejó a China que no se acostumbre a manipular el tipo de cambio del yuan, al tiempo que le instó a seguir cambiando su mercado de divisas hacia un sistema más orientado por el mercado, después de que la semana pasada el yuan se devaluara alrededor de un 2% frente al dólar.

No obstante, afirmó que Japón estará vigilante ante cualquier intento de China para manipular el yuan con el objetivo de dar a sus exportaciones una mayor ventaja competitiva. «Japón se enfrentaría a una difícil decisión sobre cómo responder si China interviene frecuentemente en el mercado», apuntó el ministro japonés durante la conferencia de prensa que ofreció después de la reunión ordinaria de su gabinete.

Aso también dijo que la desaceleración económica de China es, sin duda, un factor que influye mucho en las caídas de los mercados globales, incluido el descenso de casi un 2% del índice de referencia japonés, el Nikkei, registrado la mañana del viernes.

«Debemos revisar varios datos para ver si la economía de China está expandiéndose realmente a un ritmo de un 7%», recalcó. Funcionarios japoneses han observado con cautela la forma en que Pekín está agitando sus mercados, dado que China es su principal socio comercial y cualquier impacto negativo en el gigante asiático afectaría a las empresas exportadoras del archipiélago.GARA