Mikel INSAUSTI
CRÍTICA «Una semana en Córcega»

Los deslices veraniegos en familia se repiten de nuevo

Los misterios de la industria cinematográfica son cada vez más imposibles de entender: ¿qué hace un cineasta tan potente en el thriller violento como Jean-François Richet dirigiendo una comedia veraniega familiar con toque sexy que no llega a incorrecto, y que para colmo es la tercera versión de un guion original llevado a la pantalla anteriormente por partida doble, tanto dentro del mercado francófono como en el anglosajón?

Lo único que saco en claro es que el nuevo guion lo ha coescrito Lisa Azuelos, precisamente porque con el éxito internacional que cosechó con “LOL” (2008-2012) se ha movido a ambos lados del charco. Como especialista de comedias femeninas adolescentes no podía faltar en una historia en la que dos quinceañeras interactúan con sus respectivos padres. Ella se ha encargado de acutalizar el viejo texto original de Claude Berri, haciendo que por ser chicas de hoy en día padezcan la dependencia del móvil, al no encontrar cobertura en el lugar de veraneo, salvo en el panteón familiar, lo cual debe ser tomado como un chiste.

Dejando a un lado la irrupción de la tecnología en la vida cotidiana, por lo demás el trasunto argumental sigue siendo exactamente el mismo, lo que nos permite entrar en el juego de las comparaciones. La responsabilidad interpretativa corre a cargo otra vez de la pareja adulta, que por la presente sale peor parada. Vincent Cassel y François Cluzet no consiguen hacer olvidar a los Victor Lanoux y Jean-Pierre Marielle de “Un moment d’egarement” (1977), a las ordenes de Claude Berri; ni tampoco a los Michael Caine y Joseph Bologna de “Lío en Río” (1984), dirigidos por Stanley Donen.

François Cluzet aparece encasillado en su reiterativo rol de maduro gruñón, que con su agitación acelera el enredo, mientras que Vincent Casel se limita a poner cara de disimulo, de “a mí no me mires, que yo no he sido”. Pero sí, claro que sí.