Arnaitz GORRITI
Euroliga

El Baskonia pasa de la paliza a casi remontar

Un mal tercer cuarto disparó la ventaja del Armani Milano hasta el 70-50, tras 20 triples seguidos erradospor los gasteiztarras. Pero llegó el acierto y el marcador se puso 76-73. Los tiros libres salvaron a Milano.

ARMANI MILANO 78

LABORAL KUTXA 76


La primera jornada de la Euroliga puso en evidencia que los equipos tienen mucho trabajo por delante. El aficionado se frotaría los ojos con la irregularidad de un Lokomotiv Kuban capaz de derrotar a chispazo limpio a Panathinaikos por 81-70. O un Khimki capaz de sacar del campo al Real Madrid que perdía 84-70, y gracias. O bien a un Fenerbahçe que salía del atolladero en el último cuarto, 74-67, después de estar a merced del Bayern de Múnich durante 30 minutos. En el caso de Laboral Kutxa Baskonia, el buen arranque dio paso a un tercer cuarto de desconexión que permitió al Armani Milano con una victoria que, por otro lado, se le complicó hasta rozar la remontada de los de Perasovic, capaces de pasar del 70-50 al 76-73.

Un primer tiempo muerto del técnico baskonista fue el bálsamo necesario para voltear un 8-3 adverso, en el que el cuadro lombardo se limitaba a aprovecharse de las pérdidas de balón de los gasteiztarras. A partir de ese momento, el Baskonia puso velocidad de crucero. Volvió a mover el balón con criterio y hacerse fuerte en el rebote defensivo, gracias a un buen trabajo colectivo. El Armani Milano sufría los malos minutos de Gentile, bien frenado por Hanga, de forma que solo Hummel constituía una amenaza continua.

Por parte del juego baskonista, destacaba sobremanera el equilibrio que otorgaba el debutante Kangur –el club anunciaba que dará de baja a Darko Planinic en la Liga ACB– que además fue el primer recambio. Y la calma que ofrecía su juego de ataque. En cambio, ni Tillie ni Corbacho ofrecían tal confianza, de forma que su presencia en la rotación fue un visto y no visto.

Algo que el Armani Milano aprovechó con astucia. Los de Repesa endurecieron el partido, un protestón Gentile logró echufar un par de tiros y asistir a gente como McLean –que visitó la línea de tiros libres con asiduidad– o Simon, indispensables para que los lombardos voltearan el partido. Al descanso, después de una buena suspensión de Mike James –tras una mala puesta en escena en la dirección– los de Perasovic aguantaban el primer arreón italiano, y solo caían 38-36.

Un parcial adverso de 23-10

Sería el propio Mike James el que anotara la primera canasta baskonista en el tercer cuarto. Claro que, para entonces ya habían transcurrido cuatro minutos y Armani Milano había encajado a los de Perasovic un parcial de 10-0.

Como bien se nota, cuando las cosas se tuercen los jugadores regresan a sus esencias. Ni los bases ni sus compañeros anduvieron atinados, y no lo compensaron en defensa. Se notó un bajón en la agresividad que el Armani Milano, por ejemplo de la mano de Macvan, aprovechó par abrir brecha.

Para más inri, el Baskonia se estrelló en su desacierto. Después de anotar sus tres primeros triples, erró los 20 siguientes –acabaría con 7 de 32–, mientras que Armani Milano aprovechó la coyuntura para lograr un parcial de 23-10, con triples de Krunislav Simon y Jenkins para terminar de escaparse.

El marcador se ponía 70-50 y Mike James la metía de tres. Y Hanga. Y Blazic. Y Gentile veía la quinta falta. El Armani Milano se vio ganador y de pronto le entraron los nervios. El Baskonia vio una opción y presionó a tope en defensa, haciendo faltas y obligando a Armani Milano a tirar tiros libres. La pena fue que entre Simon y Lafayette no erraron ni uno: 21 de 21.

Con 76-73, los lombardos cerca estuvieron de perder el balón, pero aguantaron la presión y certificaron su triunfo que evidencia la irregularidad y el trabajo que les resta a todos.

Perasovic: «No bajamos los brazos, pero si no anotas, es imposible ganar fuera»

Más resignado que enfadado, Velimir Perasovic prefería quedarse con lo bueno y no solo con lo malo. «el equipo nunca ha bajado los brazos», advirtió, pero fue claro al añadir que «con tan poco acierto, es imposible ganar fuera de casa».

«Hemos empezado el partido concentrados. Nos pusimos ocho puntos arriba, pero ya en el segundo tiempo el equipo tenía muchos problemas de anotación. Evidentemente, cuando no anotas, tampoco tienes esta energía defensiva, porque cuando no metes situaciones cómodas, los jugadores tienden a bajar los brazos. En esos momentos, ellos sacaron muchos tiros librados y se han puesto por delante y han tomado mucha ventaja», resumía el de Split.

«Para mí», resumía el preparador dálmata, «la clave fue el principio del tercer cuarto, donde nos hicieron un parcial de 12-0, y ya fue muy difícil remontar después. Hemos peleado, incluso podíamos haber tenido el balón para empatar el partido, pero lo cierto es que nos dejamos nuestras posibilidades en el tercer cuarto».

«El equipo ha hecho un gran trabajo por no irse del partido y casi lo hemos remontado. Nos podemos quedar con eso», añadiría Perasovic, pero que en seguida retornaba al núcleo de su discurso. «Cuando no anotas fuera, es imposible ganar». A. G.