Amaia U. LASAGABASTER
EIBAR

Demasiados contratiempos en el camino de un gran Eibar

El primer gol del Barcelona, con ventaja para los armeros, no debió subir al marcador. Dani García y Verdi se fueron lesionados.

BARCELONA 3

EIBAR 1

 

El Eibar encajó su segunda derrota de la temporada. Y fue tan predecible, o incluso más, que la primera, la que le dejó sin posibilidades de sumar frente al Atlético. Porque como el colchonero, el Barcelona es un rival en el que las diferencias con los armeros se incrementan de manera exponencial.

Una lógica que se imponía antes del encuentro, por mucho que la trayectoria culé esté siendo más errática de lo habitual y venga sucediendo todo lo contrario con el Eibar. El Barcelona era favorito indiscutible para hacerse con la victoria. De la misma forma que nada sorprende a posteriori. Los resultados, el hat-trick de Luis Suárez, nada chirriará en las estadísticas.

La cuestión está en el «durante». En lo que pasó sobre el césped de un Camp Nou en el que se rozó la campanada durante muchos minutos. Al menos hasta que los contratiempos, más incluso de los que se presuponen en un encuentro así, se le empezaron a acumular al Eibar. Los problemas físicos primero de Dani García, mayúsculo ayer como lo está siendo toda la temporada, y después de Simoni Verdi, que celebró su primera titularidad con un partido sensacional, se unieron al error del colegiado en el gol que permitió empatar al Barcelona y que no debía haber subido al marcador. Tres golpes con consecuencias en cualquier partido pero mucho más frente a un Barcelona que sufrió, sobre todo en el primer tiempo, pero al que siempre le queda la opción de confiarse a sus estrellas. Y así fue. La conexión Neymar-Luis Suárez volvió a funcionar y acabó de forzar el aterrizaje de la escuadra eibarresa.

Así que, como ya se temía José Luis Mendilibar antes de viajar a la capital catalana, a sus hombres no les queda otra que consolarse pensando en las recurrentes «sensaciones». No es poco, porque fueron excelentes –al menos hasta la recta final, en la que, ya sin una gota de gasolina, llegó el tercero como podía haber llegado alguno más–; algo que sirve de poco al hacer cuentas a final de temporada pero que el Eibar se puede permitir a día de hoy. Y aunque ya sucedió algo similar la temporada pasada, cuando el Barcelona no pudo resolver el choque hasta entrada la segunda parte, aquel Eibar en ningún momento se vio cerca de la victoria. Cosa que sí sucedió ayer.

Porque el balance pudo haber sido aún mejor. Porque el equipo guipuzcoano cumplió a rajatabla la consigna de su técnico –ni a lo loco, ni colgado del larguero–, combinando en sus dosis justas la concentración defensiva, la presión desde primera línea y la búsqueda rápida del gol. Y a su rival se le atragantó. Bien porque, efectivamente, la zaga blaugrana no anda especialmente fina, bien porque los atacantes eibarreses están sabiendo hacer el movimiento correcto en el momento adecuado para entenderse como un conjunto de danza –y eso que el Eibar partió ayer con Keko, en el banquillo las últimas semanas, y el sorprendente Verdi en un once inédito–; bien porque su goleador sigue en racha, lo cierto es que los locales hicieron suya la posesión desde el principio –72%-28% en la primera parte– pero a efectos prácticos no se notó: hasta el descanso, el Eibar remató más veces entre los tres palos y suyo fue también el único gol legal.

Llegó pronto, como siempre, y con la firma, como también es habitual, del hombre de la varita, de «Van Baston», como ya le llaman algunos aficionados eibarreses. Robó Verdi, inesperadamente entonado hasta que se marchó lesionado, y tocaron la pelota todos sus compañeros de ataque hasta que Bastón llevó el 0-1 al marcador.

Si el gol animó a la hinchada eibarresa también lo hizo el juego en los minutos posteriores. Porque el Barcelona necesitó que pasara un buen rato antes de crear peligro. Lamentablemente, cuando llegó, no perdonó. Aunque fuera con Sandro recibiendo el balón en fuera de juego antes de asistir el primero de Luis Suárez.

Podía interpretarse como el principio del fin pero nada más lejos de la realidad. A los culés les seguía costando hacer buena la conexión Neymar-Luis Suárez y sufrían las veces, pocas pero muy precisas, en que el Eibar robaba el balón en las inmediaciones de su área. Bien pudieron Verdi y Keko haber vuelto a poner a su equipo por delante en el marcador en un primer tiempo que se despidió con un mal augurio. Dani García se retiró tocándose la zona de la ingle con gesto de preocupación.

Efectivamente, el guipuzcoano se quedó en la caseta y Eddy ocupó su puesto en el césped tras el descanso. No fue lo mismo, tampoco lo tenía fácil, y Rakitic y compañía no tardaron en sentirse más cómodos. Más aún después de que, a los tres minutos, un buen robo de Neymar habilitara a Luis Suárez para firmar el 2-1.

Ni aún así las tenía todas consigo el equipo catalán, que todavía tuvo que escuchar algún «uy» en la grada antes de que la noche se le torciese definitivamente a su rival, primero con la lesión de Verdi, después con el cansancio que fue haciendo mella y, sobre todo, a cinco minutos del final, con el tercero de Luis Suárez, de nuevo con asistencia de Neymar.

Para entonces el Barcelona jugaba con uno menos por la expulsión de Mascherano, que se había ido de la boca, en un encuentro que se embarró de forma incomprensible en su recta final, con las protestas de una grada siempre disconforme con los rivales que no se dejan arrollar y el generoso reparto de tarjetas del árbitro, al que contribuyeron los propios futbolistas.

Al menos los males no fueron mayores para el Eibar, que bastante tiene con recuperar para el domingo a alguno de los ocupantes de una enfermería cada vez más abarrotada.

 

Mendilibar se va «contento» con la actuación de los suyos

«Es lo normal que pase aquí», asumió José Luis Mendilibar, que posiblemente se vio más cerca que nunca del triunfo en el Camp Nou. «Hemos jugado bien, hemos perdido..., un poco lo de siempre en estos campos».

En cualquier caso, se marchó contento con el partido que firmó su equipo, que «ha dado la cara, ha estado en el partido, ha tenido ocasiones, ha jugado bien... Y ha trabajado muchísimo, así hemos acabado con dos tocados y el resto molido», explicó el entrenador armero.

 

La expedición armera regresó anoche

El Eibar regresó de Barcelona nada más concluir el partido. Los azulgranas entrenarán hoy en Atxabalpe (10.30) con la incógnita sobre el estado físico de Dani García y Verdi, que abandonaron el césped con problemas.

 

«Llibertat d’expressió» en el Camp Nou

Días después de que la UEFA volviera a sancionar al Barcelona por la presencia de esteladas la grada, el club dejó clara su postura. Antes del choque se desplegó una pancarta sobre el césped con el lema «Llibertat d’expressió».

Las claves

> El Eibar cumplió a rajatabla la consigna de su técnico, combinando las dosis justas de concentración defensiva, presión desde primera línea y búsqueda rápida del gol. Se le atragantó a un Barcelona que acaparó posesión pero vio cómo los armeros se adelantaban en el marcador.

> El gol de Bastón –sexto en cinco partidos – y los problemas del rival para llegar en condiciones al área invitaron a soñar al más pesimista. Hasta que a la media hora Suárez abría su cuenta con un gol que debió ser anulado. Y al que el Eibar supo sobreponerse, buscando de nuevo la sorpresa.

> Todo cambió tras el descanso. Entró Eddy por el lesionado Dani, también se marchó después con problemas Verdi, llegó el segundo, se agotó la gasolina... En la recta final al Eibar solo le quedó esperar que no cayesen más goles y que las tarjetas no añadiesen nombres a la lista de bajas.