Un fuerte seísmo deja cientos de víctimas en Pakistán y Afganistán
Un día después de que se cumplieran seis meses del terremoto que en abril causó casi 9.000 muertos en Nepal, Pakistán y Afganistán sufrieron ayer el embate de un seísmo de 7,5 grados de magnitud que ha dejado al menos 270 muertos y más de un millar de heridos en ambos países y que se sintió incluso en Nueva Delhi.

Más de 200 personas han muerto en Pakistán y otras 70 han fallecido en Afganistán a consecuencia del terremoto de magnitud 7,5 en la escala de Richter que ayer afectó al noreste del territorio afgano y a la zona fronteriza de Pakistán. No obstante, se preveían incrementos en este balance provisional de la catástrofe a medida que se fuera recuperando la comunicación con las áreas más aisladas, sobre todo del territorio afgano, muchas de ellas controladas por los talibanes.
El terremoto tuvo su epicentro a 254 kilómetros al noreste de Kabul, en el Hindukush, una zona montañosa escasamente poblada que forma parte de la cordillera del Himalaya y comparten Afganistán y Pakistán, y el hipocentro a 212,5 kilómetros de profundidad. Le siguieron al menos tres réplicas de casi cinco grados de magnitud.
La mayoría de los fallecidos en Pakistán, hasta 191, murieron en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa y en las áreas de Administración Federal, ambas situadas en la frontera noroeste del país, limítrofe con Afganistán. Otras cinco personas fallecieron en Punyab, tres más en Gilgit Balitistán y una más en la Cachemira ocupada por Pakistán.
A falta de estimaciones más globales, los balances recogidos por los medios locales elevaron la cifra de heridos por encima del millar, debido a la caída de tejados y muros, principalmente en zonas montañosas.
«Fue terrible, fue como en 2005», se lamentaba una mujer frente a su casa en Islamabad, donde muchos edificios mostraban importantes grietas. Sin embargo, aquel seísmo en Cachemira dejó 86.000 muertos.
En Afganistán la cifra de víctimas rondaba los 70 muertos y 302 heridos en provincias como Kunar, Badakhstán, Takhar, Nangarhar, Faizabad y Parwan. En la capital, Kabul, los vecinos salieron huyendo de sus casas por miedo a derrumbes.
Sin embargo, todo dato era provisional, ya que en lugares como la provincia de Nangarhar hay zonas remotas en las se tardará mucho en recoger información fiable, según las autoridades locales.
Uno de los incidentes más graves tuvo lugar en Tajar, donde 12 estudiantes murieron y otros 24 resultaron heridos en el Instituto de Bibi Hayira.
Las autoridades afganas señalaron que el seísmo afectó a muchas zonas bajo control talibán, precisamente las que rodean el epicentro, lo que podría complicar la ayuda humanitaria a las víctimas, aunque los insurgentes aseguraron que contribuirán a que ésta llegue a los afectados e incluso podrían parar los combates, en un gesto inusual. «Todos los equipos de rescate y ayuda, las organizaciones benéficas, no tendrán problemas», afirmó su portavoz, Zabihullah Mujahid, que anunció que «abrirán todas las carreteras y vías».
La sacudida se sintió en toda la región, incluida Nueva Delhi. En la Cachemira ocupada por India al menos dos personas perdieron la vida.
Nepal se recupera lentamente seis meses después del terremoto
La reconstrucción de Nepal está en marcha después de los terremotos del 25 de abril y 12 de mayo pero el país se recupera muy lentamente y los esfuerzos de reconstrucción y asistencia humanitaria atraviesan «un momento crítico» con la llegada del invierno, según varias ONG.
Aquellos seísmos dejaron un total de 8.891 muertos, destruyeron más de 600.000 casas y dañaron otras 290.000 viviendas, y alrededor de 188.900 personas se vieron obligadas a desplazarse temporalmente. Muchas continúan en campamentos sin poder regresar a sus hogares.
Ahora, las lluvias del monzón, desde junio hasta setiembre, han causado inundaciones y deslizamientos de tierra que afectan al acceso de la asistencia en las zonas más remotas. Unas 81.000 familias que viven a más de 2.000 metros de altitud necesitan ayuda urgente ante la llegada del invierno, que aumentará también la vulnerabilidad de mujeres, menores, ancianos y personas con discapacidad.
En la actualidad, todavía 530.000 personas padecen inseguridad alimentaria en once distritos afectados por el terremoto. Además, 3,8 millones de personas necesitan apoyo para acceder a agua potable, tras varios meses de trabajo de los organismos especializados. Y los distritos más afectados no tienen garantizados ni servicios de saneamiento ni infraestructuras sostenibles.GARA

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