Dropcoin cierra su apuesta por los micropagos puntuales
Ocho meses después de su nacimiento en Iruñea, la compañía vasca Dropcoin ha anunciado a través de las redes sociales el final de su corto pero intenso periplo. Nació para respaldar de manera sencilla –y mediante modestas aportaciones económicas puntuales vía internet– a productos relacionados con el medio periodístico.

El recorrido de Dropcoin ha sido breve pero intenso. Esta startup vasca que nació en Iruñea a finales de febrero de este mismo año incluía entre sus objetivos principales apostar por ser un arriesgado y valiente sistema de micropagos que en momento alguno eludió lo difícil que podría resultar plantar cara a gigantes como Patreon o Flattr. Sus bazas principales eran su comodidad, su facilidad de uso y permitir que sus usuarios pudieran limitarse a realizar pagos de manera puntual.
Según reveló su principal impulsor, Iñaki Sebastián, esta experiencia surgió «cuando empecé a tantear en Twitter, de forma casual, y empecé a seguir a gente que me aportaba contenidos interesantes. Muchos de ellos periodistas y escritores», y lo que se intentaba era «generar una forma de colaboración entre gente que tiene propuestas online, que tiene contenidos, y gente que los busca y los valora». Todo ello mediante un botón que permitía la opción de aportar desde 10 céntimos a 2 euros a productos en la red, a artículos. Es decir: conseguir transformar los tradicionales “me gusta” en una fuente de ingresos para el periodista o autor pero sin tener que comprometerse con ellos.
Lamentablemente, el proyecto no ha terminado de cuajar en un espacio tan competitivo como es internet, y desde primera hora de la jornada de ayer Dropcoin envió correos a sus usuarios avisándoles de un cierre inminente que fue anunciado oficialmente en su cuenta de Twitter y en otras redes sociales.
En su nota de despedida, la compañía revela que Dropcoin no pretendía hacer negocio con los datos recogidos, «esa fue una de nuestras máximas al publicar el proyecto». El propio Iñaki Sebastián también ha querido subrayar que «personalmente, garantizo una vez más el responsable uso de esos datos» y, para mayor tranquilidad, se avisa de que los datos bancarios están seguros, puesto que Dropcoin nunca tuvo acceso a ellos, sino que las transacciones estaban reservadas a las entidades bancarias.
A modo de epílogo, el responsable de esta iniciativa virtual añade que «hace falta demasiado esfuerzo y un tiempo muy grande que ya no estaba en condiciones de seguir poniendo, por lo que la compañía termina aquí su aventura».

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