Frente al estado del malestar
La próxima semana en Gasteiz trataremos de desangrar las entrañas de la bestia. Veremos cómo se están reorganizando los estados para continuar con el expolio de nuestros recursos y nuestros impuestos sin ser descubiertos, con el esclavismo laboral, haciéndonos trabajar en la producción y el cuidado cada vez de un modo más precario y voluntario para seguir enriqueciendo a los dueños del mundo. Veremos cómo se fabrica el tipo de «sujeto enfermo» que necesitan para reproducir su modelo de orden y, más allá de todo eso, para impulsar las más que rentables industrias del malestar que supuestamente nos salvan y nos curan de las patologías de la normalidad… la farmacológica, la médica, la asistencial, la psiquiátrica, la terapéutica y todas aquellas que normalmente no hacen sino cronificar nuestro malestar y hacernos dependientes de por vida de sus recetas. Veremos también cómo su arsenal legislativo y sus dispositivos penales, policiales y fiscales son la respuesta que nos proponen ante el bombardeo constante a las luchas populares y a las revueltas sociales frente a su prepotencia institucionalizada. Veremos cómo la nueva muralla europea, el nuevo telón de acero, se cierra para las cientos de miles de personas que huyen de las guerras provocadas y sostenidas por los países de la OTAN, cómo se construye la negación del derecho al refugio.
Pero también veremos cómo las experiencias y luchas, la acción política colectiva, la solidaridad y el apoyo mutuo son las vacunas sociales, los antídotos, las recetas viejas, baratas y altamente eficaces que en la mayoría de los casos suponen, más que hacer, no hacer: darnos cuenta de ello, rebelarnos, ser solidarios con quienes peor lo están pasando, no despilfarrar recursos naturales y energéticos, liberarnos del consumismo, no utilizar las cosas y a las personas como objetos de usar y tirar, no individualizar nuestros problemas colectivos, no recurrir a entidades financieras o empresariales ni a profesionales y políticos cuya intencionalidad es enfermarnos para luego cobrarnos por tratamientos que tan solo combaten los síntomas inmediatos y cuyos efectos iatrogénicos nos destruyen a larga. Pero sobre todo hacer de la protesta y la acción colectiva nuestra forma de vida, autoorganizar el apoyo y autoapoyo psicosocial a quienes sufren las terribles consecuencias de la exclusión social y la represión política. Esta es la única manera de hacer presente esa sociedad justa e igualitaria en la que creemos. Si quieres participar en este debate para la acción, infórmate y participa. www.ikusbide.org

Irainak txapeldunari bere hizkuntza erabiltzeagatik

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