GARA
PARÍS

Los negociadores sobre el cambio climático pasan a la acción

Los negociadores de la cumbre del clima de París comenzaron a desgranar muy lentamente los términos del acuerdo que esperan anunciar el día 11, intentando superar obstáculos y diferencias entre países ricos y en vías de desarrollo mientras se sucedían las promesas.

Representantes de 195 países entraron de lleno ayer en la negociación de un acuerdo para combatir el cambio climático, con un borrador plagado de obstáculos. Tienen oficialmente hasta el viernes 11 de diciembre para alcanzar un acuerdo, que busca limitar dos grados centígrados el aumento de la temperatura del planeta.

«Es un imperativo económico y de seguridad que tenemos que afrontar ahora», insistió el presidente estadounidense, Barack Obama, que defendió que se asuma un «objetivo ambicioso» de reducción de emisiones de dióxido de carbono antes de abandonar París. «Pido a las delegaciones hacer gala de creatividad y flexibilidad», declaró el ministro francés de Exteriores, Laurent Fabius, que preside las negociaciones en la cumbre del clima de París (COP21).

Para que la lucha contra el calentamiento del planeta tenga éxito, advierten los científicos, el texto debe contener compromisos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, y de transición energética, de fuentes de energía fósiles a renovables, hasta mediados de siglo. Los representantes a la sociedad civil en COP21 pidieron a los negociadores encargados de forjar un acuerdo que se sitúen a la altura de la grandilocuencia mostrada por los 150 líderes mundiales en sus discursos de inauguración, en los que hicieron «muy buenas propuestas».

Obama se mostró a favor de lograr un acuerdo climático ambicioso y aseguró que su país cumplirá los compromisos que asuma, incluso si su sucesor es del Partido Republicano. «El liderazgo de EEUU tiene que ver, con que estás en el centro de lo que pasa a lo largo y ancho del mundo. Y tu credibilidad y la habilidad de EEUU de influir en lo que sucede depende de lo serio que te tomes lo que es importante para otros », indicó.

En un gesto para hacer frente a parte de la «deuda ecológica» de los países ricos respecto a Africa, Francia prometió dos mil millones de euros hasta 2020 para energías renovables.

El clima amenaza el «oro verde» tunecino

«Antes llovía de manera constante, la cosecha era buena. Hoy es completamente diferente», se lamenta Amor Slama, oleicultor tunecino de 65 años, cuya familia posee unos 125.000 olivos en Mornag, al sur de Túnez.«Empecé a notar el impacto del cambio climático hace más de 20 años, en especial del aumento de la temperatura sobre la cosecha: de un año a otro, la producción de aceite de oliva puede bajar de 300 a 30 toneladas«, dice pesimista.

Desangrado económicamente, Túnez podrá competir este año con las exportaciones récord de aceite de oliva, pero este «oro verde» está amenazado por el cambio climático. En este pequeño país, solo unos pocos cientos de kilómetros separan las orillas fértiles del Mediterráneo desde las dunas del Sahara, situando a Túnez en el corazón del debate climático.

«Cuando empecé en la oleicultura hace 30 años nunca pensé que tendría que regar los olivos», señala Slama, que asegura que en verano sus tierras están completamente quemadas. Y mencionó otro problema, las «lluvias torrenciales que en verano arrastran la tierra y dañan los árboles».

Pero en el corto plazo es tiempo de celebración en el sector, que aporta el 40% de los ingresos por exportaciones agrícolas del país y el 5% de las totales.

Esta tierra produce aceite de oliva desde hace 3.000 años y 2015 promete batir marcas con 340.000 toneladas de aceite de oliva producidos, 312.000 de los cuales van para la exportación, colocando a Túnez como el mayor exportador del mundo por primera vez. Los ingresos serán de unos mil millones de euros, una bendición para la economía tunecina.Mounir SOUISSI (AFP)