Iñaki LEKUONA
Periodista

Ningún papel

Exuda tanta irritación que ni todo el papel secante podría enjugarla. Será quizá por estos calores inusuales que la sesera del ilustre Jean-Pierre Chevènement bulle febril, casi como en su época de jacobinísimo ministro de Interior. O será más bien porque los soberanistas corsos se han hecho con el poder en la isla. El caso es que se ha quitado la venda de la boca, ha asomado de su sarcófago y ha alertado de que en Ipar Euskal Herria existe un malévolo plan, bajo auspicio gubernamental, para la creación de una mancomunidad de municipios de todo el Pays Basque, lo que según su opinión aportará «una inesperada caja de resonancia a ETA». Y no queda ahí su delirio, porque advierte horrorizado de que el Gobierno de París tiene la voluntad de ratificar la Carta europea de la lenguas minorizadas. Si la ratificación es en realidad papel mojado, porque la Asamblea Nacional nunca lo aprobará, la mancomunidad es papel cartón. Pero a Chevènement esto le da igual. Él teme a los papeles, aunque sean de mentira, porque sabe que en Francia lo sustentan todo. Como la compra de Corsica a los genoveses hace dos siglos o el dictamen de 1991 del Consejo Constitucional según el cual no existe tal «pueblo corso», ni por ende bretón ni aún menos vasco. Chevènement anda irritado. Será que, en su soberbia, sabe que ya no juega ningún papel.