GARA
NUEVA DELHI

El ataque a una estratégica base aérea india deja siete fallecidos

El asalto contra una base aérea estratégica india cercana a la frontera con Pakistán por parte de supuestos islamistas terminó ayer con siete fallecidos, tres de ellos oficiales de seguridad muertos, y pone a prueba el frágil acercamiento entre Nueva Delhi e Islamabad.

Al menos cuatro insurgentes y tres miembros de las Fuerzas Aéreas de India murieron y otros seis resultaron heridos ayer en un ataque contra una base militar en el estado del Punjab, en el norte, donde las operaciones para despejar la zona se prolongaron durante horas, ya que las fuerzas indias buscaban eventuales explosivos dejados por los atacantes.

El asalto, que terminó hacia las 03.30 horas (22.00 GMT del viernes), tras 14 horas, comenzó cuando varios atacantes, vestidos de uniforme, se infiltraron en la base de Pathankot y comenzó un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad indias que se saldó con cuatro asaltantes y tres guardias muertos.

La base tiene una gran importancia estratégica, al albergar decenas de aviones de combate y estar situada a 50 kilómetros de la frontera paquistaní. Según Defensa, probablemente el objetivo del asalto era la destrucción de esos aparatos.

Este ataque se produjo una semana después de una visita sorpresa del primer ministro indio, Narendra Modi, a Pakistán, la primera de un jefe de Gobierno indio en diez años, y amenaza con dañar el inicio de entendimiento entre las dos potencias nucleares.

Modi, de visita en Mysore, respondió por Twitter: «Enemigos de la Humanidad que no pueden soportar que India progrese, esos elementos atacaron Pathankot, pero nuestras fuerzas de seguridad no les permitieron lograr su objetivo».

«Pakistán es nuestro vecino y queremos paz, pero cualquier ataque terrorista contra India obtendrá la respuesta adecuada», indicó, por su parte, el ministro de Interior. Su viceministro, Kiren Rijiju, dijo que el Gobierno tiene información «creí- ble» que apunta a que la acción estuvo «patrocinada por grupos del otro lado de la frontera».

Pakistán también condenó el ataque, calificándolo de «acto terrorista». «En el espíritu de buena voluntad creado por las recientes conversaciones de alto nivel entre ambos países, Pakistán sigue comprometido en ser un socio de India (...) para eliminar la amenaza terrorista en nuestra región», declaró un portavoz de Exteriores.

«Pertenecen a Jaish, Jaish reivindicó el ataque», declaró el teniente general indio Satish Dua.

El grupo islamista Jaish-e-Mohamed (Ejército de Mahoma), prohibido en Pakistán, lucha contra el control por parte de India de una parte de Cachemira, en el Himalaya.

India acusa regularmente al Ejército de Pakistán de proporcionar fuego de cobertura a los rebeldes, que se infiltran por la frontera y organizan ataques en el sector indio de Cachemira, a menudo contra la Policía local.