Raimundo Fitero
DE REOJO

Colisión

Cuarenta y siete ejecuciones en Arabia Saudita y no he escuchado a nadie que repudie oficialmente este acto salvaje, esta costumbre antidemocrática que es una flagrante violación de los Derechos Humanos, algo medieval, en un país cuyos jefes de gobierno se confunden con los dueños de los yates más exagerados y que se pasean por sus mansiones marbellíes con séquitos de cientos de individuos, que se codean con el Borbón y Borbón con rango fraternal, que aprietan con sus acciones en las bolsas y en los mercados. Una vergüenza totalmente tapada por la prensa, por los partidos y partidillos políticos, que los tertulianos lo ven como algo lejano porque esos jeques son sanguinarios, pero capitalistas, protegen a los suyos desde su fanatismo religioso, matando a los contrarios, pero dejando buenas propinas en los restaurantes y los medios de comunicación.

Por cuestiones religiosas han desatado la ira de Irán, por la ejecución de un clérigo chiita que ha levantado una guerra que empieza por una ruptura de relaciones diplomáticas tras varias manifestaciones populares que acabaron con actos de violencia en la embajada saudí en Teherán, que se repiten en otros lugares aunque no sepamos dónde puede acabar esta colisión.

Se nos intenta convencer de que el problema reside entre sunitas y chiitas, cosa que yo no aseguraría sin antes leerme varios libros que nos indican que esa división es ficticia, una manera crear una dualidad operativa, pero cuya realidad es bastante más compleja.

Sucede en un región que ya está bastante ajetreada y que este episodio no parece contribuir a mejorar la situación, sino todo lo contrario. Hay demasiados conflictos solapados, demasiados intereses petroleros, por lo que la inestabilidad provocada nos puede deparar problemas globales. Graves.