Beñat ZALDUA
BARCELONA
FUTURO INCIERTO PARA EL PROCESO CATALÁN

Mas rechaza moverse, carga contra la CUP y asume las elecciones

No hubo sorpresa de última hora. El president en funciones, Artur Mas, rechazó ayer hacerse a un lado para favorecer el acuerdo y cargó con una dureza inusual contra la CUP. Aseguró que si no dan marcha atrás, el lunes firmará el decreto de convocatoria de las elecciones.

Seis de marzo. 6M. Vayan guardando la fecha en la memoria. Ayer el president en funciones, Artur Mas, confirmó como vanas las esperanzas de quienes confiaban en que diese un paso a un lado para posibilitar el acuerdo y ratificó que, si la CUP no da marcha atrás en su veto a lo largo de esta semana, el próximo lunes firmará el decreto de convocatoria de las nuevas elecciones, que tendrán como fecha el primer domingo de marzo. Faltan, por lo tanto, cinco días para acabar el serial iniciado el 27S. Cinco días para dejar sin efecto los casi dos millones de votos independentistas de aquella jornada.

Ayer Mas se dejó ir y soltó buena parte de la frustración acumulada durante las últimas semanas, en las que había mantenido un monacal voto de silencio. No se cortó un pelo. «Hemos tenido más paciencia que Job», arrancó tras la habitual reunión del Govern del martes. «Pensábamos que, en este momento transcendente y con lo que nos estamos jugando de cara al futuro, la CUP tendría sentido de país, pero se ha comprobado que lo que impera es el espíritu revolucionario y a la contra de prácticamente todo», explicó Mas, que consideró que no puede renunciar a la Presidencia «por eficacia y por dignidad». «El proceso soberanista solo puede avanzar y triunfar si incluye a todos los que creen en él y si ganan los que vetan, el proceso está muerto», consideró el president en funciones, que zanjó el tema apuntando que «la Presidencia de la Generalitat no es una subasta de pescado».

«No se si se dan cuenta de la magnitud del error, solo con la superrevolución de las izquierdas no llegamos ni a la vuelta de la esquina», criticó un Mas que se pasó de frenada en varias ocasiones. Por ejemplo, al denunciar que la CUP «no se ha movido en el único tema que no era importante, que es el quién». No se acabó de entender que después de reivindicar la figura de la Presidencia de la Generalitat pasase a decir que no era un tema importante. Menos cuando se trata de un tema en el que no se ha movido.

Hurgar en la herida

Mas afinó algo más al recordar que «en las conversaciones con la CUP se debe aplicar el principio de proporcionalidad, que nos lleva a que diez diputados no pueden imponer sus condiciones a 62». «Y digo 10 siendo muy generoso, porque podría decir cinco», añadió, recurriendo así a la división interna de la CUP, una muletilla a la que recurrió sin cesar a lo largo de toda su intervención.

Era evidente que lo haría, porque la mitad de la CUP estaba a favor de investirlo, pero se dejó la elegancia en casa al reivindicar que el cabeza de lista de la CUP el 27S, Antonio Baños, renunció «por coherencia y dignidad, porque no se esperaba que esto acabase de esta manera».

Horas más tarde, la CUP publicó una nota en la que calificó de «insultantes» las palabras de Mas: «No queremos entrar en el vocabulario agresivo, el discurso fratricida ni en las faltas de respeto que ha hecho a todo un espacio político que es el de la izquierda independentista».

Si algún pilar del puente entre Convergència y la CUP quedaba en pie, ayer fue finalmente derribado. Y esa es, probablemente, la peor noticia para el proceso independentista. Por mucho que aritméticamente salve los muebles en las elecciones de marzo, costará tiempo y esfuerzos recomponer la unidad soberanista de la que hizo gala el proceso hasta hace bien poco. Los abrazos pasados no son más que espejismos estos días.

JxSí cierra filas

Antes de que compareciese Mas, los diputados de Junts pel Sí se reunieron ayer por la mañana en el Parlament para cerrar filas en torno al president. Así lo indicó el que fuera cabeza de lista, Raül Romeva, que rechazó que JxSí proponga a otro candidato a la Presidencia, aunque recuperó la canción entonada el lunes por el líder de ERC, Oriol Junqueras, y aseguró que seguirán intentando el acuerdo esta semana: «Hasta que suene el pitido final tenemos la obligación de intentarlo». No en vano, Romeva participó el lunes en la Ejecutiva de los republicanos.

El propio Junqueras volvió a insistir en la necesidad de seguir negociando en una madrugadora entrevista matinal. Eso sí, lanzó una aclaración para los confundidos: «No me estoy postulando como president de la Generalitat ni he pedido a Mas que se aparte». Quien sí lo pidió ya el lunes fue el diputado de ERC en Madrid Joan Tardà. Una demanda a la que ayer se sumó la agrupación de Esquerra en la ciudad de Sant Cugat del Vallès (Barcelona).

Quien trató ayer de mediar, demasiado tarde probablemente, fue la ANC, que exigió a los 72 diputados independentistas «que continúen negociando para conseguir un acuerdo». La Assemblea llamó también a los mentados a una reunión a la que, de momento, nadie dijo que no. Ya se sabe, es feo rechazar invitaciones, por muy incómodas que sean.

 

Varios medios filtran el texto aprobado por la CUP el domingo

Según avanzó ayer Catalunya Ràdio y repitió después la Agència Catalana de Notícies (ACN), junto a la negativa a investir a Artur Mas, el Consell Polític de la CUP aprobó el domingo un documento titulado «Poner en valor la asamblea, rechazar el chantaje de Mas y superar la investidura. 10 abstenciones para avanzar hacia la independencia para cambiarlo todo». Un documento que esboza la que puede ser la hoja de ruta de la formación una vez se formalice la convocatoria de nuevas elecciones en marzo. La CUP no hizo ningún comentario sobre la filtración, ni para confirmarla ni para desmentirla.

Siempre según lo apuntado por los medios citados, se trata de un texto que aboga por «comenzar a trabajar en la articulación de una candidatura popular y de base que pueda articular el conjunto de la izquierda catalana». Una articulación que tenga como «elementos programáticos fundamentales el referéndum unilateral de independencia, una alternativa a las políticas de austeridad y la articulación de una nueva institucionalidad catalana sobre la base de un proceso constituyente de carácter popular». El guiño al espacio representado en las elecciones del 20D por En Comú Podem resulta evidente.

El documento filtrado, además, apuesta por «discutir la alianza estratégica de ERC con CDC, que imposibilita la articulación de una mayoría de izquierdas a favor de una salida autodeterminista y unilateral». El objetivo: «Confrontar el papel de CDC como agente que pretende liderar y subyugar el proceso independentista a los intereses de un sector de la burguesía que priorizará siempre el respeto a los principios de legalidad por encima de la ruptura democrática con el Estado».B.Z.