1.637
Sus obras fueron tachadas de libertinas y procaces, y pronto prohibidas por la Inquisición, porque en ellas aparecen mujeres libres que no han de dar cuenta de sus actos, mujeres que desempeñan papeles activos frente a la inanidad de los varones. Además de ser las primeras profesionales de la escritura, sus comedias y sus novelas son toda una defensa y una reivindicación de la mujer en un mundo ferozmente masculino. Hablamos del Siglo de Oro. Entre el XVI y el XVII escribieron la madrileña María de Zayas y la sevillana Ana Caro. De la primera se conservan dos colecciones de novelas –dotada heredera de Cervantes– y una comedia.
Además de poemas, de la segunda se conservan dos comedias; en ellas hay una irónica inversión de los roles de género imperantes mediante la que el hombre es a veces mero objeto de deseo... «Porque si esta materia de que nos componemos hombres y mujeres, ya sea una trabazón de fuego y barro, o ya una masa de espíritus y terrones, no tiene más nobleza en ellos que en nosotras, ¿qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo? Esto no tiene más respuesta que su impiedad o tiranía en encerrarnos y no darnos maestros. Porque si en nuestra crianza, como nos ponen los dibujos en el bastidor, nos dieran libros y preceptores, fuéramos tan aptas para los puestos y las cátedras como los hombres». Lo escribió María de Zayas en el prólogo a sus “Novelas amorosas y ejemplares” en 1637.

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