Cereza: «Estoy cabreado y confundido por las críticas»
Hansel Cereza se siente «confundido» y también «cabreado» por las críticas al espectáculo que dirigió el sábado en el puente de María Cristina y que gran parte de las personas congregadas junto al río tuvo dificultades para seguir.
Las reacciones surgidas en torno al acto de apertura de la capital europea de la cultura no cesan. Ayer, por una parte, César Cereza, responsable del espectáculo, se defendía de las críticas recibidas. Y por otra, el grupo municipal del PP pedía una convocatoria urgente de la comisión de la Capitalidad Cultural para dar explicaciones sobre lo acontecido.
Hansel Cereza no entiende las críticas surgidas en torno al espectáculo del pasado sábado: «Una crítica constructiva es aceptable, pero se está haciendo con mucho desprecio», aseguró a Efe. Le ha molestado especialmente que el primer teniente de alcalde de Donostia, Ernesto Gasco, haya pedido disculpas a la ciudadanía por un espectáculo que también otros han considerado fallido.
Se muestra «superorgulloso» del resultado de su montaje y recibe como «un insulto» que se pida perdón a los donostiarras porque lo ve fuera de lugar, algo que incluso atribuye a posibles «tiranteces internas». Afirma que «hay formas y formas de quejarse» y que lo que le ha sucedido en Donostia no le había pasado en toda su carrera, donde cree que se le está «crucificando» y no deja de preguntarse «qué hay detrás de ello».
Moderno e innovador
Tras insistir en que se trató de un espectáculo «contemporáneo, moderno e innovador», acaba haciendo autocrítica sobre tres elementos del montaje: «no se pudo ver bien, no hay un claro final y la retransmisión por televisión no estuvo a la altura».
Sobre la colocación de pantallas para que el público siguiera el acto, dijo que «visión reducida había, pero se pusieron pantallas. ¿Que mucha gente lo que vio por las pantallas de televisión no lo entendió porque la narrativa de televisión no estuvo a la altura? Es que eso sí que no estuvo a la altura ¿pero que la ceremonia no estuvo a la altura de las expectativas, ¿qué expectativas exactamente?», se preguntó.
Al recordarle que se había hecho una llamada para que la gente acudiera a contemplar un espectáculo que supuestamente iba a poder seguirse desde los puentes vecinos, Hansel Cereza recalca que ese fue un problema de la realización televisiva, en la que «los planos generales fueron preciosos y los planos cortos horribles».
«La producción y distribución de cámaras no estaba en absoluto a la altura ¡Qué pocas cámaras para tanto espacio y público! Luego tuvieron problemas con las pocas cámaras que pusieron y se vio lo que se vio», añadió Hansel Cereza.
Además, considera que los responsables de Donostia 2016, con los que se ha reunido «mil veces y han revisado todo el proceso creativo, «tendrían que haber puesto un poco el freno en el llamamiento porque en vez de 50.000 personas, acudieron aproximadamente 80.000», cifra esta última de la que, según asegura, le han hablado en la oficina de la Capitalidad.
Fuegos artificiales
Cereza no considera que sea arrogante decir, como ha hecho en un medio de comunicación local, que habría tenido mayor aceptación el acto inaugural de haber introducido un espectáculo de fuegos artificiales. «Mucha gente me lo ha dicho, no es una percepción mía. Me han dicho que si hubiera puesto fuegos habría pisado el cielo. Qué pena me da oír eso, pero lo estoy oyendo por todos los lados. Estoy cabreado también por los voluntarios porque no se merecen esto. Deben de estar jodidos como yo. Bueno, yo más», dijo.

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