Hollande insta a Obama a «ir hasta el final» y levantar el embargo a Cuba
François Hollande instó ayer a Barack Obama a «ir hasta el final» para acabar con ese «vestigio de la Guerra Fría» que es el bloqueo comercial sobre Cuba, durante la visita a París de Raúl Castro, que reivindicó «el nuevo lugar de Cuba en el mundo».

El presidente de Cuba, Raúl Castro, inició ayer una visita de Estado a Francia, dominada por temas económicos pero que reviste una fuerte dimensión simbólica de su apertura al mundo tras el inicio del proceso de normalización de las relaciones con EEUU.
La visita de Castro responde a la realizada el pasado mayo a Cuba por su homólogo francés, François Hollande, el primer líder occidental en visitar la isla tras el deshielo con EEUU.
Ayer, en una declaración a la prensa junto al líder cubano, Hollande consideró que pese a los «progresos» realizados por EEUU, todavía queda por «eliminar» el bloqueo comercial, económico y financiero impuesto a la isla caribeña en 1962 para que pueda iniciar una nueva etapa.
«Obama, que ha hecho numerosos gestos, debe, como él mismo ha dicho, ir hasta el final y permitir que este vestigio de la Guerra Fría termine», dijo Hollande, quien sostuvo que el Estado francés «siempre ha estado convencido de que, pese a todas las tensiones internacionales que hayan podido existir, había necesidad de levantar el embargo» y recordó que ése fue el mensaje que él llevó a Cuba.
Castro agradeció a Hollande su mensaje contra el bloqueo y por ejercer un «papel de liderazgo» en las relaciones entre la isla y la Unión Europea «sobre bases de respeto y reciprocidad».
París están en la primera línea de las negociaciones iniciadas en abril de 2014 entre Cuba y la UE, que pronto podrían desembocar en un «acuerdo de diálogo político y cooperación».
Nueva etapa
Raúl Castro reivindicó «el nuevo lugar de Cuba en el mundo» al término de la «fructífera» reunión con François Hollande tras firmar una serie de convenios bilaterales, y aprovechó para ratificar su deseo de «ampliar y diversificar las relaciones con Francia en todos los ámbitos», comenzando por «una agenda económica bilateral».
El presidente cubano enfatizó que se ha abierto «una nueva etapa» en las relaciones económicas entre ambos países. Y cobró especial protagonismo en la conversación entre ambos líderes el acuerdo alcanzado el pasado 12 de diciembre con el Club de París (que reúne a los principales acreedores de Cuba) para reestructurar una deuda de 11.100 millones de dólares en cesación de pagos desde 1986, de los cuales más de 4.000 millones correspondían al Estado francés.
Los acreedores condonaron ese día 8.500 millones de dólares correspondientes a intereses al tiempo que la isla se comprometió a pagar los 2.600 millones de dólares restantes en un plazo de 18 años.
Gracias a ese acuerdo, subrayó Castro ante los medios de comunicación, «se crean condiciones mas favorables para el desarrollo de las relaciones finan- cieras y la ejecución de nuevos planes y proyectos conjuntos».
Presencia empresarial
París busca reforzar la presencia de empresas francesas en una Cuba que se abre poco a poco a la economía de mercado.
Con un comercio anual de unos 180 millones de euros, Francia forma parte de los 10 primeros socios de Cuba y, entre sus planes, está profundizar sus relaciones con La Habana. La isla, un polo turístico en expansión y con una obra de mano calificada, es vista por Estados Unidos y sus competidores europeos con renovado interés.
París considera que Cuba tiene un lugar particular en América Latina, una región prioritaria para la diplomacia del gobierno de Hollande.
Raúl Castro, en París desde el sábado pero que no inició hasta ayer su visita oficial, fue acogido con una ceremonia solemne en el Arco del Triunfo de París, donde recibió honores militares. Pequeños grupos de simpatizantes que acudieron a expresar su apoyo a Castro ondeaban banderas cubanas.
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