Medvedev alerta de que el mundo ha entrado en una nueva guerra fría
El primer ministro ruso, Dmitri Medvedev, realizó ayer un sombrío balance de las relaciones entre su país y Occidente, minadas por los conflictos en Ucrania y Siria y por el papel de la OTAN, y afirmó que han entrado en una nueva guerra fría.

Dmitri Medvedev aseguró ayer que la relación de Rusia con Estados Unidos y sus aliados ha empeorado en los últimos años hasta el punto de que se puede hablar de «una nueva Guerra Fría». Subrayó en concreto la actitud de la OTAN, que describió como «hostil y opaca». «A veces me pregunto si estamos en 2016 o vivimos en 1962», declaró en Múnich, donde este fin de semana se celebra la Conferencia de Seguridad.
«Se pueden decir las cosas más claramente: hemos caído en un nuevo período de Guerra Fría», señaló Medvedev, quien agregó que «lo que queda es una política inamistosa y cerrada, según nosotros, de la OTAN con respecto a Rusia».
«¿Necesitamos de verdad un tercer seísmo mundial para comprender que lo que hace falta es cooperación, en lugar de confrontación?», se preguntó.
Rusia y Occidente mantienen posiciones encontradas en los conflictos sirio y ucraniano.
En su intervención, Medvedev criticó en particular la política de la Unión Europea (UE), consistente en reforzar sus relaciones con varias exrepúblicas soviéticas, que según sostuvo excluye a Rusia. «Los políticos europeos creyeron que el crear un supuesto ‘cinturón de amigos» en las fronteras de la Unión Europea era una garantía de seguridad. ¿Cuál es el resultado? No un cinturón de amigos, sino un cinturón de exclusión», apostilló. «Casi cada día nos acusan de proferir nuevas amenazas horribles contra la OTAN, contra Europa, contra Estados Unidos u otros países», dijo.
La asociación estratégica de la UE con Ucrania originó el conflicto abierto en este país en 2014, que vivió una rápida escalada con la incorporación de Crimea a Rusia, las sanciones occidentales contra Moscú –que Kiev pide mantener– y el congelamiento de muchos espacios de diálogo.
Medvedev señaló que «crear confianza es difícil», aunque las posiciones de Rusia y Occidente «no difieren tanto como hace 40 años, cuando en Europa había un muro». En ese sentido, citó como «ejemplo brillante» de diálogo el encuentro del viernes en Cuba entre el papa Francisco y el patriarca Kirill de Moscú.
Por su lado, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, afirmó que la Alianza no quiere «una nueva guerra fría», aunque su respuesta «debe ser firme». «Vemos una Rusia que desestabiliza el orden regional europeo», añadió Stoltenberg, refiriéndose a Ucrania y aseguró que ante esa «nueva realidad», la OTAN ha optado por «más defensa», aunque también quiere «más diálogo» con Moscú.
Así, llamó con Rusia a través del planteamiento de una nueva cumbre entre los dos bloques en un momento de tensión en el que «algunos creen que las relaciones entre ambos caminan sonámbulas hacia una escalada».
El miércoles, los 28 miembros de la OTAN decidieron reforzar la «presencia avanzada» de la alianza en Europa del Este, con equipamientos pesados y tropas. Según Stoltenberg, se trata del «mayor refuerzo de nuestra defensa colectiva en décadas, para prevenir toda agresión o intimidación. No para hacer la guerra, sino para prevenirla».

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