El modelo que creó UPN para la CUN es único y se implantó sin estudios previos

«Es cuando menos curioso que se tengan que dar más explicaciones para asumir un servicio que para externalizarlo», con esta frase arrancó su comparecencia parlamentaria el consejero de Salud de Nafarroa. El consejero volvió al Parlamento a explicar el informe que sustenta la anulación del convenio con la clínica del Opus, porque así lo pidió UPN.
Es el líder de la oposición, Javier Esparza, quien ha decidido llevar el tema personalmente. Esparza estuvo faltón, elevó el tono y acusó a los técnicos del Departamento de Salud de elaborar un informe «ad hoc» para eliminar el convenio. Domínguez, sin embargo, mantuvo un tono cordial pero, a diferencia de la primera vez que acudió al Parlamento, sí que entró a desmontar, una por una, las acusaciones de UPN.
Domínguez echó en cara a Esparza que el convenio con la CUN se estableció sin hacer ningún tipo de estudio económico. La mayor evidencia de este extremo es que las únicas cifras con las que UPN trataba de rebatir a los técnicos de los servicios públicos son aquellas que ha aportado la propia clínica.
Domínguez también desmintió que exista un modelo similar al creado por UPN en todo el Estado español. Esparza mencionó la situación de la clínica la Asunción de Tolosa. Y ahí el consejero le dejó en evidencia, recordándole que en la CAV toda la atención pública es responsabilidad de Osakidetza, pese a que la ejerza a través de una empresa privada.
La particularidad del sistema ideado por UPN y la Universidad de Navarra es que el convenio supone que todos los trabajadores (más sus hijos) quedan fuera del sistema público a cambio de que el Gobierno les pague un seguro privado. En total, son 7.200 y el coste anual de esos seguros asciende a 5,1 millones (sin contar prestaciones farmacéuticas extrahospitalarias). «No conozco ningún modelo concreto de colaboración público privado de estas características», afirmó el consejero.
Por otro lado, Domínguez defendió que el modelo era improrrogable desde un punto de vista ético porque vulneraba la «equidad» en el acceso a la salud pública. Esparza respondió a esta idea asegurando que «la equidad es subjetiva».
El consejero acusó a UPN de haber tomado «la decisión que no debía» al haber ideado este convenio y aseguró que «lo mejor para Navarra» ha sido acabar con este sistema.

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