Joseba ITURRIA
DESDE LA GRADA

La Real que siempre ha funcionado

La Real que logró ayer en San Mamés su cuarta victoria consecutiva y encadenó su octavo derbi sin perder contra el Athletic es la que siempre ha funcionado. Un equipo basado en la cantera, terminó con diez jugadores de campo formados en Zubieta, y con extranjeros que aportan mucho. Jonathas marcó su sexto gol en los últimos siete partidos, Vela dio una nueva asistencia, Reyes cumplió como pivote defensivo y Rulli solventó todo el trabajo en la portería. Pero por encima de las individualidades, se impuso un equipo que demostró ser mucho más competitivo de lo que se comenta cuando juegan los jugadores adecuados. Ha sido desaparecer del once algunos que no tenían que haber llegado y el equipo ha retomado la línea que perdió cuando se buscó ese perfil de futbolista equivocado.

La Real de ayer en nada se pareció a lo que defendió Eusebio al llegar. Como en los tres partidos anteriores saldados con victoria, tuvo menos posesión que su rival, ayer no llegó al 40%, tampoco presionó la salida de balón. Como escribía en la primera parte el que fuera entrenador y director deportivo de la Real, Roberto Olabe, «viendo una buena Real Sociedad, tengo la sensación que se parece más a la que imaginó Moyes, que a la que imaginaba Eusebio». En la segunda todavía se pareció mucho más. Fue un equipo que no quiso llevar el control del juego para impedir que el Athletic pudiera aprovecharlo con su presión, pero compitió como quería el escocés, de principio a final. Estuvo a la altura de su rival en el plano físico y tuvo una gran concentración para solventar los momentos más difíciles del segundo tiempo, cuando el Athletic inquietó con sus balones aéreos, sobre todo a balón parado.

La Real se entregó de manera generosa, incluso Vela cerró la banda derecha hasta que en los peores momentos Eusebio recurrió a Pardo y Markel en el centro y pidió a Xabi Prieto ese sacrificio. En la otra, Oyarzabal trabajó a destajo desde el inicio al final en su primer derbi con sus 18 años para controlar a De Marcos. Como Aritz Elustondo, que fue capaz de acabar el partido tras sufrir calambres. Ese es el espíritu de sacrificio y solidaridad que ha caracterizado a la Real. En cuanto han empezado a dar un gran nivel los buenos extranjeros que tiene, eso le ha colocado a solo tres puntos de la séptima plaza.