Los problemas económicos orientan hoy el voto iraní
A pesar del levantamiento de las sanciones, Irán se enfrenta a numerosos obstáculos para relanzar su economía, comenzando por el precio del petróleo, y los iraníes votan hoy en las legislativas con la principal preocupación del paro y la inflación al alza.

La recesión económica, en parte debida a la caída del precio del petróleo, se deja sentir con dureza y los iraníes todavía no han visto mejoras concretas por el levantamiento de sanciones internacionales tras el acuerdo nuclear con las grandes potencias. «La inflación, la recesión y el paro son los problemas más importantes del país», reconoce el presidente del Parlamento saliente, Ali Larijani, conservador moderado que apoya al presidente Hassan Rohani. A su juicio, las inversiones extranjeras deben «aumentar la producción nacional para disminuir el paro». El ministro de Economía, Ali Tayebnia, admite que «las obligaciones financieras y la deuda interior constituyen obstáculos importantes para relanzar la economía».
Esas dificultades han comenzado a reflejarse en la calle. «Cuando la economía esta parada, cuando nadie gana dinero, no hay ánimos», afirma Abdolah, taxista padre de dos hijos. «Gano una media de 1.200.000 riales al día (unos 35 dólares). Gasto 200.000 en gasolina y mantenimiento del vehículo y me queda un millón para las necesidades de la familia. Cuando salgo por la mañana a trabajar no tengo ni un céntimo en el bolsillo». Según un sondeo publicado por el portal Tabnak, la situación económica es la principal preocupación del 64% de los iraníes, frente al 17% más preocupado por cuestiones políticas y un 11,5% por problemas sociales. Los conservadores, que han elegido como lema de campaña «medios de existencia, seguridad y progreso», reprochan al Gobierno no haber logrado impulsar la economía. «Es el Gobierno de la recesión», dicen.
El presidente, Hassan Rohani, por su parte, espera contar con una mayoría reformista en el Parlamento en la que apoyar sus cambios.
«Los problemas son tan numerosos que no se pueden ni enumerar», asegura Yadolah Sabzi, un pequeño comerciante kurdo del sur de Teherán ante las elecciones de mañana.
«No les pedimos que cambien nuestras vidas personales, sino que trabajen para todos, construyendo carreteras y viviendas», señala. A su juicio, los iraníes «trabajan, pero no salen adelante». Aun así, se muestra optimista y espera que algunos de los nuevos electos «llevarán a cabo cambios»

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