Estado de urgencia
Un año después de que la administración penitenciaria reconociera que su grave estado de salud de Lorentxa Guimon era incompatible con su mantenimiento en prisión, finalmente el Estado francés ha decidido ponerla en libertad. No es que se hayan ensañado con ella por su condición de presa vasca, es que el país de los Derechos Humanos funciona así, como acaba de denunciar un informe urgente del Controlador de prisiones. Pero no es la única sombra.
Este pasado viernes, a medianoche, con nocturnidad y alevosía, la Asamblea Nacional aprobó prorrogar otro trimestre más el Estado de urgencia que permite el establecimiento de las mismas medidas de excepción que dos días antes Amnesty, en su informe anual sobre Francia, había tachado de liberticidas. Según “Le Monde”, en estos tres meses se han llevado a cabo más de 3.300 registros «antiterroristas» de los que sólo cinco han mostrado tener base suficiente como para que la fiscalía de París haya abierto un procedimiento.
También ha mostrado su preocupación la LDH por que el razonamiento del Ministerio del Interior es que todo miembro de «la población musulmana es potencialmente un yihadista camuflado». Es el triunfo del todo es ETA» y la marca España. Francia se ha vuelto un Estado en urgencias y lo peor es que no es excepcional.

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