Esta casa es un hogar
Retirado de la escena el ahora diputado independentista Lluís Llach, su paisana Sílvia Pérez Cruz parece haber recogido el testigo de pasear por el mundo la luminosidad de canciones entonadas a orillas del Mediterráneo «bravo» y sobre el noble horizonte del Ampurdá. La intérprete de Calella de Palafrugell retornó a Bilbo y Donostia reventando la taquilla de los dos sancta-sanctorum musicales Arriaga y Victoria Eugenia. Tiene la guapa intérprete un nuevo disco, la banda sonora “Domus”, de la película anti desahucios “Cerca de tu casa” (que protagoniza), al gunas de cuyas piezas in trodujo en su ya conocido esquema a la cuerda. La rebelde alegría “Ai, Ai, Ai” de una niña ante el desalojo o el vibrante “No hay tanto pan” que, significativamente, se llevó el plauso más largo de la velada. De sexy rojo, trabajando cada canción con todo su cuerpo y con un grupo que «ha quemado las partituras y los atriles», volvió a emocionar y hasta deslumbrar. Desde el arranque con la venezolana “Tonada de luna” o, en este orden, la sensualidad peruana de “Mechita", los lorcanianos «por tu amor me duele el aire, el corazón y el sombrero», la emoción habanera “20 años”, el siempre momento cumbre con el desgarro “Corrandes d’exili” de Llach, el recuerdo griego “Folegandros”, el lúdico popurrí con “Vestida de nit” o la diversión de “La Lambada”. Y como obligado regalo final el estremecedor “Gallo rojo, gallo negro”, de Chicho Sánchez Ferlosio. La domus de Sílvia es un acogedor hogar abierto a las músicas y las gentes del mundo.

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