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Otro atentado deja decenas de muertos en Ankara

Turquía vivió ayer el quinto gran atentado en los últimos ocho meses. En el ataque, ocurrido en pleno centro de Ankara, murieron al menos 34 personas y 125 resultaron heridas cuando un coche bomba se lanzó contra una parada de autobús. El atentado se produjo apenas tres semanas después del que llevó a cabo el grupo Halcones por la Libertad de Kurdistán, y tras una advertencia de EEUU a sus ciudadanos sobre un posible «ataque terrorista».

Al menos 34 personas murieron y 125 resultaron heridas –19 se encontraban ayer en estado muy grave– en un atentado con coche bomba en pleno centro de Ankara, tres semanas después de otro atentado suicida que causó 29 muertos en la capital turca. Las autoridades turcas señalaron que la explosión fue causada por un vehículo lleno de explosivos cerca de la plaza de Kizilay, y que se trató de un atentado suicida.

El atentado tuvo lugar a las 18.45 en una parada de autobús de esta plaza muy frecuentada del centro de Ankara, donde se encuentran numerosos comercios.

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, convocó una reunión de urgencia con sus principales ministros y los responsables de los servicios de seguridad.

Advertencia de EEUU

El pasado viernes, la embajada de Estados Unidos había enviado un mensaje a los ciudadanos estadounidenses presentes en Turquía, advirtiéndoles del riesgo de «un posible ataque terrorista» en Ankara dirigido «contra edificios del gobierno turco e inmuebles» situados en el barrio donde tuvo lugar el atentado del pasado 17 de febrero.

Desde el pasado verano, Turquía ha vivido una serie de atentados, cuatro de ellos atribuidos al Estado Islámico (ISIS), si bien no todos fueron reivindicados. El más grave ocurrió el 10 de octubre, cuando dos kamikazes se inmolaron en medio de manifestantes de izquierdas y prokurdos causando 103 muertos. El 12 de enero un suicida provocó la muerte de al menos doce turistas y heridas a otros quince en un atentado cerca de la Mezquita Azul de Estambul.

Pero el Gobierno turco utilizó estos ataques para comenzar una gran ofensiva militar en Kurdistán y operaciones contra el PKK que ha llevado más allá de sus fronteras, vinculando incluso a las milicias kurdas que luchan en Siria contra el ISIS, las YPG. El atentado de febrero fue asumido por los Halcones de la Libertad de Kurdistán,que anunció más ataques contra lugares turísticos de Turquía. Tanto la guerrilla del PKK como el PYD, formación kurda en Siria cuyo brazo armado son las YPG, negaron cualquier vinculación, ante la relación que el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, estableció inmediatamente.

«Condenamos el atentado de hoy en Ankara. Desgraciadamente, muchas personas han perdido la vida o han resultado heridas porque el atentado ha sido contra nuestros conciudadanos civiles», afirmó ayer el partido prokurdo HDP. Erdogan declaró que el atentado «tiene por objetivo la integridad del país, la unidad del pueblo y la convivencia».

Más toques de queda en Kurdistán

Las autoridades turcas anunciaron ayer la instauración de otro toque de queda en dos ciudades de Kurdistán Yuksekova y Nusaybin, preludio de nuevas operaciones militares en centros urbanos. El toque de queda será total entre las 22.00 y medianoche para «restablece el orden y la seguridad». Pocas horas antes de entrar en vigor, una explosión causó cuatro heridos en Yuksekova. El Gobierno turco había anunciado el comienzo inminente de operaciones de «limpieza» en estas dos ciudades, además de en Sirnak, donde han aumentado los enfrentamientos entre fuerzas de seguridad turcas y militantes kurdos. A la vez, el toque de queda fue parcialmente levantado en el barrio de Sur, en Diyarbakir, donde lleva tres meses en vigor. Desde las 8.00 los habitantes de esta zona de la ciudad kurda fueron autorizados a volver a sus casas, de donde habían huido con el comienzo de las operaciones militares. Pero algunas zonas de Sur seguirán bajo las medidas excepcionales bajo las que se han producido muertes de civiles atrapados en algunos edificios. Fuentes policiales aseguraron que siete combatientes del PKK murieron en enfrentamientos con las fuerzas turcas, mientras la agencia kurda Firat se refirió a siete personas que habían quedado atrapadas en los escombros de la zona.

El Estado Mayor del Ejército anunció la semana pasada el fin de las operaciones con un balance de 279 muertos en las filas del PKK pero tanto ONG locales, como el partido prokurdo HDP han denunciado la muerte de docena de civiles, así como el éxodo de decenas de miles de habitantes de sus barrios, convertidos en un escenario de guerra. GARA