Alberto PRADILLA
MADRID
PROCESO DE INVESTIDURA DEL PRESIDENTE ESPAÑOL

Comienza la cuenta atrás: o pleno de investidura en 15 días o elecciones

El jefe del Estado español, Felipe de Borbón, celebrará su tercera y última ronda de contacto con los partidos los próximos 25 y 26. Si no hay acuerdos, el 2 de mayo se disolverán las Cortes y se convocarán nuevos comicios para el 26 de junio. Las formaciones comienzan a dar por hecho la cita con las urnas y tratan de evitar el castigo de los votantes.

Comienza la cuenta atrás: o se convoca un pleno de investidura en dos semanas o el 2 de mayo se disolverán las Cámaras y se convocarán nuevas elecciones para el 26 de julio. Felipe de Borbón, jefe del Estado español, anunció ayer que llamará a los partidos para una tercera ronda. Esta tendrá lugar los días 25 y 26 de abril. Si las formaciones presentan un acuerdo que permita nombrar presidente, el rey español convocaría in extremis una sesión para escoger nuevo presidente. En caso contrario, y por ahora todas las señales apuntan a ello, se iniciaría un nuevo proceso electoral. Aunque parezca que los líderes ya se han dicho todo lo que tenían en cartera, el Congreso español sigue convertido en un repetitivo teatro en el que las cuatro principales formaciones tratan de ganar posiciones de cara al 26J.

«El rey quería hacer una ronda final para constatar si efectivamente hay posibilidad de nombrar a un candidato con apoyos suficientes para ser investido o, si no lo hubiera, para prever la disolución de las Cámaras y la convocatoria de nuevas elecciones», explicó Patxi López, presidente del Congreso. El 21 de abril, él será el encargado de presentar al jefe del Estado la relación de representantes de las diferentes formaciones. En principio irán todos los partidos salvo EH Bildu y ERC, que ya declinaron visitar la Zarzuela en las anteriores rondas. Según interpretó López, no se convocaría un pleno a no ser que un candidato no tenga de antemano los avales. Es decir, que no se repetirá el debate fallido de principios de marzo, cuando Pedro Sánchez se presentó ante la Cámara Baja pero solo obtuvo los votos de PSOE, Ciudadanos y Coalición Canaria (131 escaños de 350, lejos de la mayoría).

Dos opciones poco viables

El fin de la ilusión de Sánchez de presidir un Ejecutivo basado en su pacto con Ciudadanos, apoyado por Podemos y presentando como «acuerdo tripartito» limitó las opciones de evitar la repetición de los comicios a dos: o las bases del partido de Pablo Iglesias llevan la contraria a su dirección y apoyan el acuerdo entre Sánchez y Rivera en la consulta interna que comienza mañana o los naranjas logran seducir a PP y PSOE para formar algún tipo de «gran coalición».

La primera de las alternativas es bastante improbable. Podemos preguntará a sus inscritos entre mañana y el sábado, para dar a conocer los resultados el día 18. El hecho de que Iglesias haya anunciado su voto contrario y advirtiese de que una victoria del «sí» pondría en cuestión su continuidad al frente del partido, unido al perfil más «izquierdista» de los inscritos, llevan a descartar casi por completo esta opción. No hay que ser ingenuos. Nadie convoca un referéndum en su partido para perderlo y quedar en fuera de juego.

La apuesta de la «gran coalición» todavía no ha sido explorada, pero uno de sus principales promotores, Ciudadanos, ya asumía ayer su práctica inviabilidad. Su portavoz, Juan Carlos Girauta, se abonó a la teoría de la «pinza» para considerar que PP y Podemos han decidido forzar nuevos comicios. Insistió en que la formación de Mariano Rajoy ha experimentado acercamientos programáticos hacia Rivera, pero lo cierto es que todavía no hay una reunión convocada y, si esta se produjese, da la sensación de que sería más un gesto de cara a la galería que un encuentro viable.

Con Sánchez insistiendo en que se «levanten los vetos» como si la negociación no se hubiese roto la semana pasada, los partidos tratan de minimizar el impacto en su imagen de nuevos comicios. Así que ya han empezado a plantear propuestas sobre cómo ahorrar costes de las nuevas elecciones y presentarse como campeones de la austeridad electoral. El camino se despeja hacia las urnas.

Rajoy eludirá el control del Congreso

El Gobierno español no acudirá a la sesión de control convocada ayer por el Congreso para el próximo miércoles, al entender que va más allá de sus atribuciones como Gobierno en funciones, según confirmaron a Efe fuentes del Ejecutivo. La Junta de Portavoces de la Cámara Baja convocó esa sesión de control después de que la semana pasada se cerrase el cupo de preguntas que se repartirán los diferentes grupos parlamentarios. Los grupos tienen hasta las 18.00 del jueves para presentar sus preguntas al Ejecutivo que serán calificadas esa misma tarde por la Mesa del Congreso. El presidente de la Cámara, Patxi López, ya avanzó que la Mesa será «muy rigurosa» antes de dar su visto bueno a esas preguntas. Sin embargo, los interrogantes no tendrán quién los responda, ya que el Ejecutivo considera que, al no tener la confianza del Congreso, no tiene por qué someterse a su control.GARA