«Conseguida la permanencia, al equipo le quedaba mucha gasolina»
El entrenador mexicano, ahora en el Al-Wahda de los Emiratos Árabes Unidos, dirigió a Osasuna entre las campañas 2002-03 y 2005-06, en las que logró llevar al equipo a una final copera y clasificarlo para la previa de la Champions League.
Javier Aguirre recuerda con cariño su paso por Osasuna, que le catapultó como técnico de prestigio en Europa. Reconoce, en todo caso, que el exitoso rendimiento que le llevó a cotas deportivas históricas al club rojillo no fue premeditado, pues la permanencia siempre era el objetivo prioritario. Reparte, además, el mérito por lo que consiguió hace ya una década, unos días de vino y rosas que difícilmente volverán a repetirse, al menos a corto plazo.
¿Qué sensaciones recuerda de aquel episodio?
La verdad es que nunca nos propusimos eso, sí conseguir la permanencia y, cuando la obtuvimos, al equipo todavía le quedaba mucha gasolina, ganas y fuerza para alcanzar algo más importante. Ya no teníamos presión y el equipo no se puso un techo, aunque las últimas jornadas las vivimos con tensión, al ver tan cerca un sueño hecho realidad.
¿Ha sido Javier Aguirre uno de los técnicos que mejor ha sabido exprimir las cualidades del vestuario rojillo?
Todos trabajamos en ello, afición, medios, la misma directiva nos dejó hacer al staff técnico y remamos hacia el mismo lado. Recuerdo que había una plantilla de 20-22 jugadores, todos de parecido nivel, por lo que las rotaciones de 7-8 futbolistas funcionaron bien, todos llegamos vivos y querían jugar. Y así se dio ese magnífico resultado.
Se marchó un García, Pablo, y surgió otro, Raúl. ¿Hasta qué punto aquello fue importante?
La salida de Pablo fue inevitable, era un dinero muy bueno para la institución y a un club como el Real Madrid no se le puede decir que no. Raúl era un chico precoz, más de lo que decía su carnet de identidad, no le quemaba la pelota, era un adelantado sobre el campo. Fue un relevo de manera natural, encima con un canterano, que vino a reforzar la filosofía de Osasuna, pues los de casa son quienes mejor rendimiento le han dado.
¿Le penó no haber vivido en primera persona con Osasuna la experiencia de la previa de Champions y la UEFA?
Yo no quería irme de Osasuna, pero cuatro años son muchos años. Trappatoni decía que los técnicos y el pescado a los tres días ya apestan. Ni siquiera ya en Inglaterra se trabaja con un modelo a largo plazo, a no ser que coseches éxitos de manera muy seguida. Al final, o renuevas el plantel o te vas. Y la mejor opción en aquel momento era que me fuese yo, porque los jugadores ya tenían muy oído mi discurso. Llegó Cuco (Ziganda) con una frescura en el léxico y el futbolista reaccionó bien, haciendo una gran campaña europea.
Desde entonces, el club ha entrado en caída libre hasta bajar a Segunda, ¿cómo lo ve desde la distancia?
De fuera es difícil emitir un juicio porque no tengo elementos suficientes. Sin embargo, creo que con Enrique (Martín) se ha vuelto a encontrar el signo del osasunismo. Están saliendo nuevos talentos de la casa y algunos ya tienen repercusión internacional, como Merino, cuya venta ha sido buena para el club.
Osasuna está ahora mismo inmerso en la lucha por el ascenso, ¿lo ve factible?
Sin lugar a dudas, Osasuna es un aspirante legímito a estar en Primera División, ese es el sitio que le corresponde como equipo y como club. Soy fan número uno de Osasuna y espero verles muy pronto en ese lugar que, por historia, les compete.N.M.

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