Pablo CABEZA
BILBO
Interview
ALBARO ARIZALETA
DJ EN ARIZALETA ANAIAK

«Buscábamos serenidad y espero que de esta surja la respuesta»

Mañana, en la sala Zentral de Iruñea, se presenta el proyecto Iruindarra, ligado a www.naiz.eus, donde ya se encuentra una solapa con el pertinente acceso. La presentación cuenta con su lado lúdico, en el que participan los dj's Arizaleta Anaiak, Albaro y Raúl, de El Columpio Asesino, grupo en «reposo».

El Columpio Asesino es una de las formaciones navarras que más recorrido internacional le ha dado a su música y a la ciudad que les vio crecer, Iruñea, desde finales de la década de los noventa. Su primera aparición discográfica se produce el 22 de julio de 1997 en un recopilatorio de bandas de la ciudad y entorno, grupo de nombres (Half Foot Outside, Ritual de lo Habitual, The Glitter Souls, Desoreka, The Brillantina's, Instant Dance... y los propios El Columpio Asesino con el tema “Curids and birds”) que ya apunta hacia una nueva sonoridad.

2001 es un año esperanzador, marca el sugerente inicio: aparición en el recopilatorio de Euskadi Gaztea y de Benicàssim. Premios que avalan el excelente tinte musical que se intuía. El 17 de julio de 2003 se produce el debut discográfico en grande con el álbum homónimo y mediante el apoyo de la discografía Astro. Comienza en serio el prolijo viaje que les ha conducido con éxito por toda la península y México, donde han sonado con mucha fuerza.

En enero de este año, El Columpio Asesino ofrece en el bar Nébula su concierto de despedida “temporal”. Los hermanos Arizaleta se toman un año de reflexión, de intuiciones, tiempo de exploración ante un oficio tan gratificante como sacrificado y duro en muchas ocasiones. Hasta febrero de 2017 no habrá revisión de estado. Mientras tanto, quedan las pinchadas, su oferta como dj's, espacio de trabajo en el que llevan un año y del que disfrutan recorriendo la historia cultural de cada uno. Arizaleta Anaiak amenizarán la presentación de Iruindarra sin caer en los tópicos musicales. Ahora queda disfrutarles desde la cabina de Zentral.

Como Arizaleta Anaiak llevan pinchando alrededor de un año, ¿qué les animó a ver la música desde un lugar tan diferente al escenario o el local de ensayo?

Empezamos a pinchar en los bares por donde solemos andar y en fiestas de amigos por Iruña. Por lo visto hizo gracia lo de Arizaleta anaiak y nos empezaron a salir más pinchadas. Sin más. No nos comemos mucho la cabeza con las pinchadas.

Antes pinchadiscos, también disc jockey, hora DJ con mayúsculas y, en ocasiones, con un poder superior a bandas populares de pop o de rock, ¿qué ha pasado?

Se podría decir que hoy en día está más que de moda ser DJ. Actores, cantantes, modelos e incluso personajes del mundo de la farándula se asoman detrás de una cabina. ¿Qué ha pasado? Supongo que la cultura de masas, la manera de escuchar música en directo, los festivales, los clubs… han cambiado y evolucionado encumbrando en muchos casos la figura del DJ y convirtiéndolos muchas veces en verdaderos showman.

Se han animado los dos a la par, ¿mismo sentimiento?, ¿comparten muchas cosas?

Entre Raúl y yo hay una muy buena relación. Compartimos trabajo, amigos, gustos y muchas cosas más. También tenemos nuestras diferencias, claro está, pero, por ejemplo, a la hora de hacer las canciones estas diferencias provocan que nuestra música sea más rica.

Se alternan en la cabina a la hora de pinchar. Raúl repasa un poco todas las épocas, desde los sesenta hasta el presente; sin embargo usted se inclina, en parte, por el kraut rock, una propuesta de riesgo. ¿De dónde surge este gusto por la música alemana de los setenta y que fue tan creativa a la par que innovadora y compleja?

Es curioso como son las cosas. Con el primer disco, “El Columpio Asesino”, allá por 2003, en muchas críticas comentaban que teníamos temas krauts. Honestamente, ni yo ni ninguno de los componentes de la formación de aquella época habíamos oído hablar de las bandas ni del sonido kraut alemán. Y así empecé a oír bandas alemanas. Las típicas como Can, Neu, Faust... Aquel ritmo y concepto musical me atrapó. Y sí que, sin saberlo, algunos temas se acercaban a ese ritmo “motoric” tan característico y mántrico, pero ese rollo nos venía de la Velvet Underground y no de Alemania.

¿Poseen una cultura musical diferente los dos? ¿Parten del mismo núcleo y posteriormente cada uno toma un camino?

Venimos de la misma cepa. Del llamado rock radical vasco o el punk vasco de los 80. Por entonces conocimos a los Sex Pistols y a los Clash, luego a Pixies, Velvet, Bowie… la electrónica y su mundo. Y nuestros gustos musicales se abrieron en muchas y diferentes direcciones. Hubo un tiempo en el que escuchábamos lo mismo. Vivíamos juntos y era normal. Con el tiempo cada uno ha ido desarrollando sus gustos. Pero raro es que cuando a Raúl le gusta algo no me guste a mí, y a la inversa.

Raúl pincha a una de sus grandes influencias iniciales, Pixies. No es su caso, ¿cansado del legado Pixies tan presente en el inicio del grupo?

No. Yo también he pinchado alguna vez a los surrealistas Pixies. Llevo muchos años sin escucharlos y cuando lo hago todavía tienen muchos temas que me erizan la piel.

Con todo, ¿el repertorio de cada uno se ajusta en cierta medida al tipo de bar, local o evento? ¿Hay mano izquierda?

Una de las características de la música del Columpio es su eclecticismo y en cierta manera esa incoherencia o contradicción se ve a la hora de reunir un puñado de temas y meterlos en un disco. Con las pinchadas pasa lo mismo, todo entra.

El Columpio Asesino se crea a finales de la década de los noventa, aunque ustedes prefieren situarlo con la formación de 1999. El último concierto lo ofrecieron el pasado 15 de enero en el Nébula, ¿en qué proceso se está ahora?

No sé cuando se creó el grupo exactamente. ¡Lo que sí me acuerdo es que tenía pelo!, luego sería a finales de los noventa. Pero sí, para nosotros el inicio fue en 1999, el año en el que grabamos la maqueta de los cuatro colores con Iñaki De Lucas. Gracias a ella ganamos muchos concursos y con uno de ellos llegamos a conseguir nuestro primer contrato con Astro. Ahora nos encontramos descansando, intentando no pensar en el grupo aunque a mí se me hace difícil. De esta mierda no te quitas. En febrero del año que viene nos volveremos a juntar y decidiremos qué hacer.

¿La música es un placebo y a la vez un tóxico?, ¿hay que pasar por la sauna para eliminar venenos y continuar?

La música es una muleta. La vida es tóxica. Se hace lo posible.

¿Alguna frase ajustable a esta situación de relajo, de cura de heridas...?

Buscábamos serenidad y espero que de esta surja la respuesta